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Está usted, en la sección de Meditaciones. Deseamos que, el material aquí expuesto, sea de bendición para su vida, y pueda compartirlas con otras personas más. Agradeceremos, el que recomiende está web con otras personas. Si usted desea recibir El libro de meditaciones, por favor, háganoslo saber dejando un mensaje dando clic aquí

ÍNDICE DE MEDITACIONES

 

¿De qué espíritu sois?

Lc. 9:55

 

 

Introducción: en esta ocasión estaremos analizando la actitud de dos de los discípulos de Jesús, y como siempre, el Maestro tiene algo que enseñarnos.

 

       Ya estaba llegando el tiempo en que Jesús sería entregado para morir en la cruz por cada uno de nosotros, y después ser llevado al cielo, esto nos muestra que todo estaba determinado desde antes, pues Dios sigue su plan de salvar al hombre, y no hay accidentes en ello, y Jesús sabiendo esto se dispuso a ir a Jerusalén, esto mismo nos dice el v. 51 Cuando se cumplió el tiempo en que él había de ser recibido arriba, afirmó su rostro para ir a Jerusalén.

Según nos muestra el pasaje Jesús “afirmo su rostro” esta expresión significa, que tomo la firme decisión, esto claro de ir a Jerusalén, sabiendo lo que allá le esperaba, ¡pero el estaba firme en su propósito! y como necesitaba un lugar donde quedarse antes de llegar allá, mandó a sus discípulos para que le prepararan alojamiento, 52 Y envió mensajeros delante de él, los cuales fueron y entraron en una aldea de los samaritanos para hacerle preparativos. Como sabemos Samaritanos y Judíos no se llevan entre sí, ellos tenían el privilegio de recibir a Jesús en sus casas  y cual va siendo la respuesta de ellos; ¡no! que triste, ¿pero cuál fue su razón? 53 Mas no le recibieron, porque su aspecto era como de ir a Jerusalén. Se dieron cuenta que él no pensaba quedarse, pues su fin era Jerusalén y movidos por esto dijeron que no, que egoístas ¿verdad? Aunque nos cause disgusto le aseguro que no es tanto como el que tuvieron Jacobo y Juan, 54 Viendo esto sus discípulos Jacobo y Juan, dijeron: Señor, ¿quieres que mandemos que descienda fuego del cielo, como hizo Elías, y los consuma? Vea nada más la actitud de ellos, ¡cuanto amor por la almas! Tanto habían andado con Jesús y no habían aprendido el fin que Él perseguía, ellos creían que hacían lo correcto, -pues si lo hizo Elías (2 Reyes 1:9-16) por qué nosotros no- Cristo no era vengativo (claro que tampoco Elías) y jamás había mostrado un actitud así, entonces Jesús se para en seco y voltea: 55 Entonces volviéndose él, los reprendió, diciendo: Vosotros no sabéis de qué espíritu sois; ¿Qué significa esta frase? Se refiere a su forma de pensar y de ser, eran vengativos, probablemente estaban enojados, pero eso no justifica lo que querían hacer, cuantos hoy día son iguales, se dicen que son cristianos cuando manifiestan un espíritu totalmente diferente al cristianismo, a veces veo en la noticias de Estados Unidos como se expresan de lo homosexuales, y como les gritan que les va a pasar lo que a Sodoma y Gomorra, algunos que se dicen ser cristianos, como si ese era el mensaje de Cristo, (es cierto que Dios los enviara al infierno) pero, ¿es eso lo primero que les debemos predicar? No, la verdad es que Cristo nos manda a decirles que hay salvación para su alma si se arrepienten hoy, este es sólo uno de los casos, pero cuantos se escudan en la religión para hacer obras perversas, y dicen que Dios los envió, pero Jesús nos dice cual es el fin que persigue su “espíritu” 56 porque el Hijo del Hombre no ha venido para perder las almas de los hombres, sino para salvarlas. Y se fueron a otra aldea. Aquí esta el espíritu del cual debemos ser, y tú ¿de qué espíritu sois?

 

¿Cuando te hacen injusticias como reaccionas? Todavía recuerdo al que molesto me dijo; voy a orar por ti y esto en forma de amenaza, el carácter de Cristo debe inundar nuestros corazones, Romanos 12:14 Bendecid a los que os persiguen;(A) bendecid, y no maldigáis. Y ¿qué significa bendecid? Hablar bien, al bendecid a los que nos persiguen les deseamos un bien, escudriña tu corazón, y piensa como hablas de los que te hacen daño.

Cristo no desea perder ni una alma, ¿qué deseas tú? Cuidemos nuestra actitud para con los demás, sabiendo que Dios conoce nuestro corazón y que hoy como ayer Dios desea que tengamos su misma forma de pensar.

Por: Javier Barajas

 

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Voz que clama en el desierto

Juan 1:19-28

 

Introducción: el ministerio de Juan el Bautista nos habla de la importancia del que había de venir después de él, es interesante la respuesta que da a los que le preguntan si él es el Cristo, como también la expresión del v.27 de dicho texto, considero que este texto aporta a la deidad de Cristo, que bonito se expresa de Jesús, vayamos y escuchemos la voz de uno que clama en el desierto.

 

El apóstol Juan comienza su relato, diciéndonos que esto que escribe es el testimonio de Juan el Bautista, la “evidencia de sus propios labios”, v.19 Este es el testimonio de Juan… los judíos de Jerusalén tenían una interrogante, ¿Quién era Juan? …cuando los judíos enviaron de Jerusalén sacerdotes y levitas para que le preguntasen: ¿Tú, quién eres? Ellos estaban intrigados, mucha gente le seguía pues muchos iban a él para ser bautizados (Mateo 3:5) además de esto, el pueblo le tenía por profeta (Mateo 21:25-26) por ello se dirigieron con él para saber quien era, Juan hablo francamente y sin rodeos diciendo: v. 20 Confesó, y no negó, sino confesó: Yo no soy el Cristo. El no era el Mesías que ellos esperaban, a pesar de su autoridad sabia cual era su papel, pero no pararon ahí ya que le hicieron dos preguntas más, v. 21 Y le preguntaron: ¿Qué pues? ¿Eres tú Elías? Dijo: No soy. Sin duda ellos hacen referencia a la profecía de Malaquías 4:5. Ahora tenemos una interrogante fuera de la narración, ¿Por qué Juan dice que no era Elías si Jesús afirmo lo contrario? Porque sencillamente Juan no era Elías en Persona sino un tipo de Elías, por eso correctamente Juan contesta que no lo es, ya que los Escribas y levitas no entendiendo la profecía pensaban que vendría un Elías literal, pero Jesús explica la profecía a sus discípulos en Mateo 17:11-13. Viene la segunda pregunta a la cual contesta de la misma manera, ¿Eres tú el profeta? Y respondió: No. El profeta al cual se refieren es el de Deuteronomio 18:17-19, del que sabemos que se trata de Cristo por la explicación de Hechos 3:22-26, ellos siguen indagando en busca de una respuesta más concreta para satisfacer a los que les habían enviado; v. 22 Le dijeron: ¿Pues quién eres? para que demos respuesta a los que nos enviaron. ¿Qué dices de ti mismo? Entonces Juan les responde confirmando una profecía y así mostrando que Dios sigue su plan de salvar al mundo paso a paso, v. 23 Dijo: Yo soy la voz de uno que clama en el desierto: Enderezad el camino del Señor, como dijo el profeta Isaías. El pasaje se encuentra en Isaías 40:3 donde en vez de la palabra Señor encontramos la palabra Jehová, ¡indicando con esto que Jesús es Dios! Juan dice yo sólo soy la voz (el sonido) que prepara el camino para Jesús, pero no soy ninguno de los que han preguntado, este es mi trabajo, ellos le preguntaron nuevamente sino lo eres, ¿por qué bautizas? v. 24 Y los que habían sido enviados eran de los fariseos. 25 Y le preguntaron, y le dijeron: ¿Por qué, pues, bautizas, si tú no eres el Cristo, ni Elías, ni el profeta? Ahora si, Juan dice quién es el que puede responder a todas sus preguntas con un sí, uno que ellos no conocen, que no saben de él, y lo describe en los siguientes versículos: v. 26 Juan les respondió diciendo: Yo bautizo con agua; mas en medio de vosotros está uno a quien vosotros no conocéis. Es uno que viene después de él, pero aunque venga después de él no por eso menos importante, v. 27 Este es el que viene después de mí, el que es antes de mí, del cual yo no soy digno de desatar la correa del calzado. A la expresión del calzado Mateo 3:11 agrega “llevar el calzado” cargar las sandalias y desatar la correa era el trabajo de un esclavo por tanto lo que Juan esta diciendo es que Jesús es “tan grande” que ni siquiera es digno o merece ser su esclavo, ¡que expresión tan increíble! Pero ellos ni se inmutaron se fueron como llegaron sin saber quien era el Mesías aunque estaba entre ellos, ya que ellos esperaban un Mesías distinto, y conforme a sus beneficios.

Conclusión: ahora quiero preguntarte, ¿quien eres tu según tu propia estima? Juan no se sentía digno de ser su esclavo, no que no quisiera serlo, sino que era tan grande su respeto por Jesús que entendía su lugar, nosotros no sólo somos hermanos de Cristo, sino también sus amigos, claro siempre y cuando hagamos lo que él nos mandó (Juan 15:14) pero no olvidemos nuestro lugar, ni el lugar de Jesús en nuestras vidas.

Recuerda Cristo no es nuestro esclavo, nosotros somos esclavos de Cristo.

 

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Calma, calma...

Lucas 8:22-25

 

Introducción: durante el ministerio de Jesús podemos ver muchos milagros, y la actitud de los discípulos ante estos, son muchas las historias que nos maravillan, haber visto el poder del Señor en vivo es algo que sólo podemos experimentar cuando leemos las escrituras, no dejan de impresionarnos cada vez que leemos de nuevo esas historias, así que, ¿Qué podemos aprender de ellas? O más directamente ¿Qué podemos aprender de la historia que nos cuenta Lucas sobre la tempestad del mar? Comenzare por el principio el suceso nos lo narran Mateo, Marcos, y Lucas.

 

El Señor Jesús después de haber predicado y hacer milagros se hizo a la mar, en una barca, Lucas 8:22 Aconteció un día, que entró en una barca con sus discípulos, y les dijo: Pasemos al otro lado del lago. Y partieron. Con el fin de pasar al otro lado del mar de Galilea, sabemos por Marcos que ya era tarde, Marcos 4:35 Aquel día, cuando llegó la noche, les dijo: Pasemos al otro lado. Iban en la barca y Marcos nos dice que había más barcas con ellos, no eran los únicos (Marcos 4:36) como era ya noche y por el cansancio Jesús se durmió,  Lucas 8:23 Pero mientras navegaban, él se durmió… de pronto vino la tempestad, Y se desencadenó una tempestad de viento en el lago; y se anegaban y peligraban. El viento era tan fuerte que sacudía la barca y no sólo eso, sino que las olas entraban en la barca, Marcos 4:37 Pero se levantó una gran tempestad de viento, y echaba las olas en la barca, de tal manera que ya se anegaba. Mateo dice que las olas cubrían la barca (Mateo 8:24) era algo impresionante, el mar estaba “furioso” y ellos temían por sus vidas, inmediatamente fueron por el maestro y le dijeron, ¡sálvanos ya! (Mateo 8:25) el Señor estaba dormido -y tal vez gritando- lo despertaron, Lucas 8:24 Y vinieron a él y le despertaron, diciendo: ¡Maestro, Maestro, que perecemos! Despertando él,… la repetición de la palabra Maestro nos muestra la desesperación de ellos, pero Marcos 4:38 nos dice que también le reprocharon diciéndole ¿no te importa que perecemos? Ahora nos llega lo impresionante, lo increíble, y también admirable, reprendió al viento y a las olas; y cesaron, y se hizo bonanza. El cuanto le hablo al mar este se lleno de tranquilidad, el oleaje bajó, Jesús les pregunta ¿Dónde esta vuestra fe? Ellos habían visto ya los milagros de Jesús, ¡estaban con el Señor! Pero no mostraron confianza, ¿Dónde esta vuestra fe? ¿Dónde? Entonces todos se maravillaron y temieron diciendo,  Lucas 8:25 Y les dijo: ¿Dónde está vuestra fe? Y atemorizados, se maravillaban, y se decían unos a otros: ¿Quién es éste, que aun a los vientos y a las aguas manda, y le obedecen? Sin duda hoy nos preguntaríamos lo mismo, de este relato surge una duda ¿qué habrá pasado como las otras barcas? ¿Cuál seria su actitud se habrán dado cuenta de lo que hizo Jesús? Al parecer y por el contexto le seguían a él probablemente se enteraron del milagro.

Ahora bien, ¿se escribió esta parte para que aprendamos algo? Y ¿si es así qué aprendemos? Juan nos dice que los milagros de Jesús son para que creamos en Cristo, Juan 20:31 Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre. y sin duda esta es una lección sobre la fe, ya que esta es la pregunta de Jesús ¿Dónde esta vuestra fe? Muchas personas no saben definir lo que es la fe, algunos dan definiciones propias y hasta dicen que tienen mucha fe, esta palabra siempre se define por su contexto, ya que unas veces es fidelidad, certeza, confianza, doctrina, y prueba, pero lo que ahora nos compete es ¿Cuál es la fe que les reprocha Jesús? ¿Qué significa esta palabra aquí? Pues bien, esto lo podemos definir por la actitud de los discípulos, analicemos la situación, mientras navegaban el viento soplo muy fuerte, el barco se llenaba de agua, temían que se hundiera, la desesperación se nota en sus Palabras, según Jesús ellos tenían mucho miedo, la palabra fe, significa aquí confianza y confianza en Jesús y su palabra, si hubieran tenido confianza, habrían actuado de otra manera, podemos ver que al final acuden a Jesús, pero, ¿cómo lo hicieron? Con reproche y con miedo ¡Señor sálvanos! Los que necesitaban calma eran ellos, ¿si los vientos y el mar obedecen a Jesús qué podrían temer? ¡Que maravilloso es confiar en Dios!

Hermano ¿Dónde esta tu fe cuando el viento sopla y tu barca se inunda? ¿Tienes problemas? ¿Tienes miedo? ¿Te desesperas? ¿Le reprochas a Dios? pues Cristo nos dice calma, calma, ¿Dónde esta tu fe? Confiemos en Dios, cuando alguien pregunte ¿Quién este hombre que aun los vientos y el mar le obedecen? Digamos ese hombre es nuestro Señor. Recuerda:

de manera que podemos decir confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré Lo que me pueda hacer el hombre. Hebreos 13:6

 

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¿Por qué Demas? ¿por qué?

 

Porque Demas me ha desamparado, amando este mundo, y se ha ido a Tesalónica. Crescente fue a Galacia, y Tito a Dalmacia.

Introducción: es un hecho sumamente triste el ver que las personas abandonen a Dios, que después de haberle conocido vuelvan atrás; tal vez cada uno de nosotros conozcamos muchos de estos casos, pero, ¿por qué la gente vuelve sobre sus pasos y regresa a su antigua vida? Y también, ¿Cómo puede ser posible que esto suceda? Cada día hay más cristianos que ven el compromiso con Dios como si nada valiera, muchos tornan al mundo sin importarles ofender al Señor o dañarse ellos mismos  al igual que a sus seres queridos. En la segunda carta a Timoteo encontramos un caso así, y la razón por la que aquel llamado Demas volvió atrás.

 

          El apóstol Pablo se sentía solo, y era porque algunos de sus compañeros se habían ido (Crescente fue a Galacia, y Tito a Dalmacia. V. 10) pero uno en especial le había desamparado, por esta razón Pablo le dice a Timoteo que “procure venir pronto a verlo” v. 9. Como ya dijimos, este personaje se llamaba Demas, y según nos dice Pablo él era uno de sus colaboradores (Filemón 24) sin duda fueron muchas las veces que predico el evangelio al lado de Pablo, todavía en Colosenses 4:14 se habla de él de una forma favorable, mandando saludos a los hermanos. ¿Qué pasó, qué razón tan fuerte tuvo para dejar a Pablo? ¡no cabe duda que es una razón verdaderamente triste! Veamos, “Porque Demas me ha desamparado, amando este mundo, y se ha ido a Tesalónica.” Amó más al mundo que a Dios, tantos logros obtenidos y ahora los tiraba a la basura. Amar al mundo significa, amar las cosas del mundo, 1ª Juan 2:15-16 “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. 16 Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo.” Además de esto, se puede considerar que al amar más al mundo aborreció al Señor, Mateo 6:24 aclara, “Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas” Y bien, como podemos apreciar, Demas se decidió por “el señor mundo”

          ¿Qué es lo que el mundo ofrece? Pecado, manchas, por eso Santiago 1:27 nos dice que debemos guardarnos sin mancha del mundo. Ofrece enemistad contra Dios, Santiago 4:4 “¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios” Lo que el mundo ofrece es temporal 1 Juan 2:17 “Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.”

          Al principio del texto decíamos ¿Cómo es posible que esto suceda? Y para respondernos esto debemos primeramente ponernos a pensar que lo que Dios nos ofrece es mejor y no temporal, es algo que el mundo no puede dar, no hay ninguna razón valedera para volver atrás, si alguien lo hace hará bien en ver en lo que se puede convertir su vida 2ª Pedro 2:20-22 “Ciertamente, si habiéndose ellos escapado de las contaminaciones del mundo, por el conocimiento del Señor y Salvador Jesucristo, enredándose otra vez en ellas son vencidos, su postrer estado viene a ser peor que el primero 21 Porque mejor les hubiera sido no haber conocido el camino de la justicia, que después de haberlo conocido, volverse atrás del santo mandamiento que les fue dado. 22 Pero les ha acontecido lo del verdadero proverbio: El perro vuelve a su vómito,(A) y la puerca lavada a revolcarse en el cieno.”

          ¿Deseas una vida así? Yo se que no, por eso preguntamos ¿Por qué Demas? ¿Por qué? No esperes a que te preguntemos lo mismo, no vuelvas atrás.

 

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Sacrificios de alabanza

Hebreos 13:15

 

 

Por: Javier Barajas Jiménez

Introducción: En esta ocasión estaremos analizando -para edificación y exhortación de nosotros- el pasaje de Hebreos 13:15. Cabe señalar que en esta carta, el escritor trata el tema de la ley y el de la superioridad del sacrificio de Cristo ante esta. Hoy él es todo lo que necesitamos.

El capitulo 13 comienza con una serie de exhortaciones para los cristianos a quienes va dirigida esta carta, y por supuesto a nosotros también. Entre estas exhortaciones les dice: “Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre.” v.15

Las palabras con las que comienza son interesantes, pues, “Así que” también se traduce: “Por tanto” o “por eso” con lo cual nos esta diciendo que conforme a lo dicho antes, ofrezcamos sacrificios de alabanza, ¿Y qué fue lo que dijo antes? Que los sacerdotes judíos no tienen el derecho que nosotros tenemos, que nuestro sacrificio es distinto, ya que este es Cristo, y es con suficiente, y conforme a esto buscamos no una ciudad temporal sino lo porvenir, en otras palabras somos ciudadanos del Cielo; por Cristo nuestros sacrificios también son diferentes.

Y a continuación dice: “ofrezcamos siempre a Dios…” aquí la palabra interesante es “siempre” ya que esta palabra lleva la idea de una practica continua que se lleva acabo sin ser abandonada, por lo tanto lo que ofrecemos a Dios debe ser continuo, pero ¿Qué quiere Dios que le ofrezcamos? Sacrificios de alabanza, es decir; que en contraste con los sacrificios judíos, Dios desea no que le hagan sacrificios de animales, sino de alabanza, y un sacrificio de alabanza, es darle gracias. Siempre que se escucha la palabra alabanza la mayoría cree que se trata de un canto, pero la palabra alabanza no se sujeta a eso solamente, la Biblia en lenguaje sencillo traduce así: “Nuestra ofrenda a Dios es darle gracias siempre, por medio de Jesucristo, pues hemos dicho que él es nuestro Señor.”

Ahora bien, Dios nos invita a salir también fuera del campamento y ofrecer, es decir levantar nuestra ofrenda a Dios,  el texto es enfático cuando dice: “por medio de él” porque ahora ofrecemos a través de Cristo y no del servicio levítico. Después de decir el escritor de la carta que debemos ofrecer sacrificios de alabanza, a continuación explica esta frase diciendo: “es decir fruto de labios que confiesan su nombre.” La palabra “fruto” es el vocablo griego karpos el cual se usa para nombrar el fruto de los árboles, de los campos, de la tierra; aquí se usa por un hebraísmo para las alabanzas, las cuales son presentadas a Dios como ofrendas de gratitud. La palabra labios (cheilos) también se usa para lengua o dialecto, lo importante entonces, es lo que aquí dicen los labios, ¿Qué confiesan? ¡Su nombre!, esto significa declarar abiertamente, siendo tal confesión el efecto de una profunda convicción de unos hechos. Declarar que Él es el Señor, es equivalente a decir que lo hemos admitido como Señor de nuestra vida. Dios desea este tipo de sacrificio, por lo tanto la conclusión es la siguiente: en este pasaje el escritor no está pensando en un canto, sino en una ofrenda de gratitud y en lo que se celebra, lo cual es que Jesucristo es el Señor, pero el usar los labios no es suficiente por eso a continuación dice: Y de hacer bien y de la ayuda mutua no os olvidéis; porque de tales sacrificios se agrada Dios. Las palabras son bien recibidas pero junto con los hechos porque de los tales sacrificios se agrada el Dios, o lo que es lo mismo, está satisfecho.

Nosotros tenemos la oportunidad de ofrecer nuestros sacrificios de alabanzas y también de ofrecer sacrificios de beneficencia y caridad. Vayamos y vivamos una vida agradable al Padre, es hermoso ofrecer a Dios lo que él pide, por lo tanto hermanos ¡Celebremos alabanza a Dios!  Gracias Jesús por ser nuestro Señor.

 

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!Regocijaos!

Filipenses 4:4

Por: Javier Barajas Jiménez

 

Cuando no encuentres razones para estar gozoso, échale una mirada a su palabra y te darás cuenta que no hay muchas, ¡hay demasiadas! 

 

El gozo debe ser parte esencial de la vida diaria de un cristiano, en este mundo existen muchas personas que pasan su vida amargadas, mientras que el apóstol Pablo dice: ¡regocíjense! Y esto háganlo siempre; ¿Cuántos de ustedes se imaginan a un Jesús enojado, o mas aun, amargado? Creo que nadie, pues esto es lo que debemos cuidar, que nuestro rostro refleje lo que tenemos en nuestro interior, tristemente la gente malentiende la palabra gozo, y en muchas ocasiones lo comparan a cuando todavía eran parte del mundo, por ejemplo, aquí en México las personas creen que alguien está gozoso o es feliz cuando los fines de semana se sale a pasear a va a una fiesta, o simplemente cuando se la pasan tomando bebidas embriagantes, en fin, piensan que asistir a fiestas es señal de felicidad o alegría. En un momento dado esa mentalidad la traen a la iglesia, pero ahora aunque hacen cosas distintas juzgan a los demás por no hacer lo que ellos hacen, y agregan, ¡esa persona no tiene gozo! Ya que muchas personas creen que el aplaudir, danzar o brincar manifiesta el gozo del Señor, pero esto realmente no es así, pues la Biblia no nos habla de ese gozo; claro que es muy hermoso cantar, pero no es el único medio de manifestar el gozo, el Apóstol Pablo no se encontraba en la paya o en la iglesia cuando manda esto, porque él se encontraba en la cárcel esperando la sentencia del Cesar, podía morir o podía vivir y así en esas circunstancias dice: “Regocijaos en el Señor siempre..” Por ello vamos a ver cuáles son las acciones de una persona que se regocija en el Señor.

 

             La palabra Griega usada para este verbo es Chairo, esta aparece en muchos textos en los cuales nos enseña las razones por las cuales nos debemos regocijar. El apóstol Pablo la usa en el texto citado dos veces y lo hace para enfatizar: “Regocijaos, ¡regocijaos! en el Señor siempre” pero ¿Qué quiere enfatizar? Que deben estar gozosos a pesar de los desalientos, pues Pablo agrega: “Vuestra gentileza sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca.” Es decir, vuestra dulce racionabilidad. Después en el versículo 6 les dice: “Por nada estéis afanosos…” esto es; dejad de estar en ansiedad. No importa lo que pase a nuestro alrededor debemos estar gozosos, es fácil mostrarlo cuando todo está bien, pero este gozo desea el Padre que sea permanente aun en la adversidad. En Santiago 1:2 la Escritura también habla del gozo: “Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas,” Aquí la palabra tened significa: hacedlo ahora y de una vez por todas, nos dice que debemos tener un gozo sin mezclas, completo, y este gozo debe manifestarse cuando estemos en pruebas, Sí, cuando estas se presenten. Dios desea cambiarnos a un estado de gozo, pero no un gozo sin razonamiento, por eso el v. 3 dice: “sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia.” Esto nos habla de un conocimiento experimental. La manera de tener el sumo gozo es a través de experimentarlo.

           Hay muchas razones para gozarse mi hermano, no te desanimes cuando lleguen las pruebas, entiende que es allí donde debes mostrar gozo, Dios nos a dado muchas razones y ejemplos por las cuales nos podemos gozar, veamos a Pablo y Silas en Filipos, después de haber sido azotados todavía tenían ganas de cantar y los presos los oían (Hechos 16:25) al igual que Pedro y Juan cuando los azotaron, “40 Y convinieron con él; y llamando a los apóstoles, después de azotarlos, les intimaron que no hablasen en el nombre de Jesús, y los pusieron en libertad. 41 Y ellos salieron de la presencia del concilio, gozosos de haber sido tenidos por dignos de padecer afrenta por causa del Nombre.” (Hechos 5:40-41) En fin, podríamos seguir la lista y nos daríamos cuenta que el gozo de Dios no tiene nada que ver con el gozo del mundo, ni se manifiesta así, pues la forma es teniendo razones para estar gozo y ¡claro que las hay! Cuando los discípulos vienen a Cristo gozosos diciendo ¡Señor, lo demonios se nos sujetan en tu nombre! (Lucas 10:17-20) entonces él les dice: “20 Pero no os regocijéis de que los espíritus se os sujetan, sino regocijaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos.” Y pregunto ¿Cuál razón les dio para gozarse? La misma que a ti y a mí nos da, que nuestros nombres están escritos en los cielos, es promesa y Dios no miente, pues a todos los que le obedecemos esto es realidad, y es una de las muchas razones por las cuales debemos estar gozosos, leamos la Escritura y aprendamos a gozarnos en El Señor. No juzgues de acuerdo a tu gozo sino al gozo de él. ¡Gracias Cristo por este gozo!

 

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Esclavos

Juan 8:31:39

Por: Javier Barajas Jiménez

 

 

Actualmente el ser esclavo o tenerlos en propiedad no es algo común, mas en el primer siglo esto era algo normal y los esclavos se contaban al por mayor, estos estaban sujetos a sus amos, fueran buenos o malos con ellos. Ser un esclavo es una situación muy triste, recuerdo haber escuchado la historia de un esclavo que tenia esposa e hijos, y un día, sin más su amo decidió vender a uno de sus hijos, cuando se lo llevaron, el padre corrió tras la carreta para bajarlo pero debido a que le habían hecho heridas en los pies no pudo correr más y sólo permaneció viendo cómo la carreta se perdía a lo lejos; cuando el niño creció se hizo cuidador de gallos y pronto empezó a ganar dinero, él siempre soñó ser libre, y juntó dinero para comprar su libertad, pero cada ves que lo hacía su precio subía, él solamente deseaba de nuevo ver a sus padres, ¡anhelaba tanto la libertad! Parece que con el tiempo lo logró. Esta es una de las muchas historia tristes que rodean a los que no podían decidir por ellos mismos, estos son lo esclavos. ¡Cuanto deseaban muchos el poder ser libres! ¿Serás tú esclavo de alguien? ¿Necesitas ser libre o ya fuiste libertado? pues en la actualidad hay muchos esclavos espirituales.

 

Aunque estos relatos son muy tristes, sólo nos hablan de una esclavitud temporal; hay una más grave, y Cristo habla de ella en Juan 8:31-38. Mientras les decía cómo permanecer siendo sus discípulos, expresó unas palabras que para cada uno de los cristianos debieran ser consideradas como un vaso de agua en el desierto, son palabras de vida, (Juan 6:68) que calman la sed de cualquiera, pero que para los que las escucharon entonces no sonaron en sus corazones, estas palabras son; “y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.” Cristo estaba ofreciéndose pues dijo “yo soy el camino, la verdad y la vida” al escuchar se limitaron a decir, “Le respondieron: Linaje de Abraham somos, y jamás hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú: Seréis libres?” Ellos no se daban cuenta de su situación espiritual, pensaban que Cristo les hablaba de esclavos literalmente, mejor hubiese sido que fueran esclavos de esa forma, pero “Jesús les respondió: De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado.” Su esclavitud consistía en que el pecado sé enseñoreaba de ellos, es terrible ver cuando una persona es gobernada por sus vicios, y lo peor es no darse cuenta de ello, cuanta gente grita ¡Porque me siento así! La situación de una persona que está en pecado es terrible, pues Romanos 3:23 nos dice que está destituido de la gloria de Dios, un pecador no tiene lugar en el cielo, está muy lejos de Dios, y sólo le espera una paga, Romanos 6:23 “porque la paga del pecado es la muerte…” Así es, esta es su paga, su justa retribución, ¡la muerte! Y de por sí es triste sufrir en este mundo, pero muchos no se dan cuenta que irán a sufrir también al más allá.

 

En el primer siglo muchas personas tenían esclavos en sus casas, pero cuando el esclavo se tornaba inservible o ya no lo querían, simplemente lo vendían, pues para sus amos sólo era un objeto más en la casa, y precisamente a esto sé refirió Jesús cuando expresó, “Y el esclavo no queda en la casa para siempre; el hijo sí queda para siempre.” Los hijos por ser los herederos permanecían en casa, pero un esclavo no. Jesús talvez les mostraba ¿de cuáles quieren ser? ¿hijos o esclavos? “Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres.” Los judíos en sus creencias pensaban que por ser descendientes de Abraham ya eran salvos, “Sé que sois descendientes de Abraham; pero procuráis matarme, porque mi palabra no halla cabida en vosotros.” Eran esclavos porque su conducta y sus hechos lo reflejaban, buscaban matar a Cristo ya que su palabra no hallaba cabida en ellos, sus acciones no eran las de Abraham, eran esclavos de sus propios pecados y no lo aceptaban. Cuando a uno lo confrontan con su pecado, suele negarlo, pero sabemos que las acciones demuestran más que las palabras lo que somos. “Respondieron y le dijeron: Nuestro padre es Abraham. Jesús les dijo: Si fueseis hijos de Abraham, las obras de Abraham haríais.” Recuerda amigo cuánto deseaba ser libre el esclavo de nuestra historia, pero tú ¿deseas ser libre? No esperes a que sea demasiado tarde, Cristo hoy ofrece la libertad a través de su propia sangre, porque pagó con ella nuestra libertad, así que escucha su ofrecimiento, “Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro. Dios desea darte la vida eterna,” (Ro. 6:23)

 

Dios desea darte la vida eterna, si eres esclavo del pecado y deseas ser libre aquí está la respuesta de Dios, ¡Quiere que seas libre! Pero la única forma de llegar a gozar de la libertad es conociendo la verdad y esta se encuentra en su palabra. Juan 17:17 nos dice “Santifícalos en tú verdad; tú palabra es verdad,” no está en ningún hombre ni tampoco en ciencia alguna, sólo en la Escritura, ahí la encontrarás, como muchos lo hemos hecho y ya no somos esclavos, porque… “al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.” (2ª Corintios 5:21) Ven a conocer la verdad y serás libre.

 

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¿Cuál es el misterio?

Efesios 3:1-6

Por: Javier Barajas Jiménez

 

 

Introducción: en la actualidad cuando escuchamos la palabra misterio siempre llama nuestra atención y enseguida queremos saber de que se trata, en la carta a los Efesios no es la excepción, aquí Pablo usa la palabra misterio para hablarnos de algo que Dios le reveló a sus apóstoles y luego a nosotros a través de ellos.

 

 

La palabra misterio viene del vocablo griego: “MUSTERION” significa: primeramente aquello que es conocido de los mustes, los iniciados. En el NT denota no lo que es misterioso, como sucede con el termino castellano, sino aquello que, estando más allá de la posibilidad de ser conocido por medios naturales, sólo puede ser dado a saber por revelación divina, y se hace saber de una manera y en un tiempo señalados por Dios, y sólo aquellos que están iluminados por su Espíritu. Por tanto su significado bíblico es verdad revelada. (Dicc. w. e. vine)  

 

En base a esta información Pablo está hablando de una verdad revelada, hay muchos que cuando leen esta palabra le dicen a sus congregantes, hermanos esto es algo secreto, pero por el contrario Dios no nos ha guardado secretos (1ª Corintios 2:9-10) sino que nos ha dado revelación por medio del Espíritu.

 

 

        Vamos a analizar los versículos par ver de que misterio se trata, pero antes conviene decir que Pablo ya en el capitulo anterior habló de este misterio, como logró Dios hacer lo que para los hombres era imposible (2:11-16) el apóstol Pablo se encontraba en la cárcel por causa de este misterio cuando escribe esta carta, Pablo habla en el capitulo 3:2 de la administración de la gracia “si es que habéis oído de la administración de la gracia de Dios que me fue dada para con vosotros; 3 que por revelación me fue declarado el misterio, como antes lo he escrito brevemente,” este misterio tiene que ver directamente con los gentiles, ya Pablo había escrito de él, pero ¿Cuál es el misterio? En el verso 4 nos dice como podemos entenderlo, “leyendo lo cual podéis entender cuál sea mi conocimiento en el misterio de Cristo,” ¡leyendo! Así se puede entender, aunque este misterio no se había dado a conocer antes Dios utilizó en el primer siglo sus agentes los apóstoles, por medio del Espíritu, y ahora podemos saber cual es el misterio, “5 misterio que en otras generaciones no se dio a conocer a los hijos de los hombres, como ahora es revelado a sus santos apóstoles y profetas por el Espíritu:” a continuación nos va decir cual es el misterio, “6 que los gentiles son coherederos y miembros del mismo cuerpo, y copartícipes de la promesa en Cristo Jesús por medio del evangelio,” esta es la respuesta de Dios, el misterio es algo precioso pues se dirige a todos lo que no somos judíos, la revelación es que nosotros podemos alcanzar la promesa por medio del evangelio, esto es algo tremendo, para nosotros hoy día tal vez no sea tan importante pero vea lo que lograba en los gentiles del primer siglo escuchar esto Hechos13:42  “Cuando salieron ellos de la sinagoga de los judíos, los gentiles les rogaron que el siguiente día de reposo les hablasen de estas cosas.” Cuando escuchaban del misterio les rogaban que les hablasen de esas cosas, pero ¿Por qué el interés? Porque Pablo dice en Efesios 2:12 que los gentiles estaban perdidos sin Dios, “En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo.” Se imagina hermano, no eran agradables a Dios y al escuchar que había un modo de salir de ese estado, pues querían saber más, cuando Pablo esta predicando en Antioquía de Pisidia, los judíos lo rechazaron y Pablo expreso el misterio de Dios en respuesta al rechazo, “45 Pero viendo los judíos la muchedumbre, se llenaron de celos, y rebatían lo que Pablo decía, contradiciendo y blasfemando. 46 Entonces Pablo y Bernabé, hablando con denuedo, dijeron: A vosotros a la verdad era necesario que se os hablase primero la palabra de Dios; mas puesto que la desecháis, y no os juzgáis dignos de la vida eterna, he aquí, nos volvemos a los gentiles. 47 Porque así nos ha mandado el Señor, diciendo: Te he puesto para luz de los gentiles, A fin de que seas para salvación hasta lo último de la tierra. Al oír esto los gentiles se regocijaron 48 Los gentiles, oyendo esto, se regocijaban y glorificaban la palabra del Señor, y creyeron todos los que estaban ordenados para vida eterna.” Y como no, pues tenían entrada al mismo cuerpo y ya no había pared intermediaria, (Efesios 2:11-16) ahora no necesitaban ser judíos para agradar a Dios, sólo debían obedecer el evangelio.

 

En el primer siglo los judíos consideraban a los gentiles inmundos y hasta perros, no podían ni sentarse a comer con ellos (Gálatas 2:11-13) pero ahora las diferencias se habían acabado, Dios terminó las enemistades en la cruz, esto es algo hermoso hermanos porque por la gracia de Dios somos salvos, obedeciendo esa gracia. Pablo a pesar de ser Judío entendió este misterio y no sólo eso, sino que fue fiel a él no dejándose amedrentar por los fariseos y judíos rebeldes. Valoremos lo que hizo Cristo y vivamos siendo agradecidos. La respuesta a la pregunta ¿Cuál es el misterio? Es: “que los gentiles son coherederos y miembros del mismo cuerpo, y copartícipes de la promesa en Cristo Jesús por medio del evangelio.” (Efesios 3:6)

 

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¿Qué implica seguir a Cristo?

 

Seguir a Cristo es mi mayor anhelo, y he aprendido con el tiempo que no hay en esta vida nada más valioso que hacerlo, pues en Cristo Jesús he encontrado el descanso de mi alma, (Mt 11:28) “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.”  Es en Cristo que he saciado mi sed espiritual (Jn 4:13, 14) “…Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed;”  (14) “mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo  le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.” Así, mi hambre ha sido saciada por su palabra (Mt 4:4) “…Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.”  Ahora bien, tú que le sigues, o tú que le quieres seguir, ¿Han considerado lo que realmente significa seguir a Cristo?  Mira lo que él te ofrece y también lo que por seguirle, pide de tí.

 

Muchos son los que aceptan a Cristo sin saber a ciencia cierta lo que esto conlleva, ni considerar lo que implica ser uno de sus discípulos. Esto no es, desde luego, motivo para no aceptarlo, sino para tener conocimiento pleno de ello y dar con seguridad ese tan importante paso en la vida. Jesús dijo cuando alguien le expresó “te seguiré a donde quiera que vayas” que cualquiera que quiera ser su discípulo debiera considerar esto: (Lc 9:57-62) “Yendo ellos, uno le dijo en el camino: Señor, te seguiré adondequiera que vayas.” (58) “Y le dijo Jesús: Las zorras tienen guaridas, y las aves de los cielos nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabeza.” (59) “Y dijo a otro: Sígueme. Él le dijo: Señor, déjame que primero vaya y entierre a mi padre.” (60) “Jesús le dijo: Deja que los muertos entierren a sus muertos; y tú ve, y anuncia el reino de Dios.” (61) “Entonces también dijo otro: Te seguiré, Señor; pero déjame que me despida primero de los que están en mi casa.” (62) “Y Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios.”

 

En el anterior texto encontramos a tres personas en distintas circunstancias y con diferentes expresiones cada uno de ellos; el primero dice: “te seguiré adonde quiera que vayas” y lo hace sin calcular el costo que esto le implica, Cristo no desea  que  se  desanime,  pero le da a entender,  no

tengo posesiones materiales, si eso es lo que buscas, el Señor no ofrecía hacer rico a nadie y este texto lo confirma, ¡ofrecía la salvación del alma!

 

Al segundo le dice Jesús, sígueme, pero su respuesta deja mucho que desear, “déjame que primero entierre a mi padre”; esto no implica que estuviese realmente muerto su progenitor, sino que pretendía estar en su casa hasta que éste muriera, y que después seguiría a Jesús, el problema aquí es también la palabra primero, poniendo a Jesús en un segundo plano. 

            El tercero igualmente se ofrece, nada más que también tiene un “pero”, despedirse de su casa; esto probablemente implica que deseaba antes poner sus cosas en orden, pero tal y como lo hizo el segundo, puso otras actividades en primer lugar, y no al Señor.

            A ninguno de los tres les considera Jesús aptos para el reino de Dios.

            Aceptar el seguir a Cristo debe ser bien pensado y calcular lo que esto representará en nuestra vida, pues el Señor deberá estar siempre por encima  aún de la familia y de todos aquellos asuntos que se puedan considerar hasta ese momento como importantes. Jesucristo deberá en todo momento estar para nosotros en primer lugar, el que no lo haya calculado así, no será, como el Señor mismo lo dice, apropiado o apto para el reino de los cielos.

            Por todo lo anterior, sólo les puedo recordar a todos aquellos que pretenden decirse seguidores de Cristo sin querer darle a él ese primer lugar que se merece en nuestras vidas, que ya lo expresó el propio Jesús en Mateo 6:33 cuando afirmó:

 “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.”

 

 

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Soy Cristiano

Por: Javier Barajas

Hoy quiero iniciar recordándole parte de un canto en donde se habla de este nombre, el fragmento al que me refiero dice así:

“Es algo hermoso ser cristiano, lo digo yo no me avergüenzo”

            Aunque no comulgo con el contenido de todo el canto, sin duda, que la parte que transcribo anteriormente es la que más me agrada, ya que explica el sentimiento de quien ha entendido el significado del término “cristiano”, vocablo que llegaremos a conocer más ampliamente en un próximo estudio; por lo pronto, no pretendiendo ser sectarista aclararé que mi único fin es manifestar la verdad absoluta, y si con ello alguien se ofende, creo qua a quien debe en todo caso “reclamar” es a Dios; Sí, así es, puesto que él es el culpable de este hermoso nombre. Y tú, ¿ya eres cristiano?

“Y se congregaron allí todo un año con la iglesia, y enseñaron a mucha gente; y a los discípulos se les llamó cristianos por primera vez en Antioquia.” (Hechos 11:26)

 

EL NOMBRE DADO POR DIOS.  La palabra cristiano aparece tres veces en el Nuevo Testamento, a saber: dos veces en el libro de los Hechos, y una en la primera carta del Apóstol Pedro. No se confunda, a pesar de ser tan pocas las ocasiones en que aparece, esto no implica que no sea importante. El vocablo cristiano proviene del griego y significa seguidor de cristo.

 

            La primera ocasión en que se les llamó así, fue en la ciudad de Antioquia de Siria, de donde más tarde saldrían Pablo y Bernabé hacia su primer viaje de predicación; el texto dice así: “Y se congregaron allí todo un año con la iglesia, y enseñaron a mucha gente; y a los discípulos se les llamó cristianos por primera vez en Antioquia.” Hay muchas especulaciones acerca de este nombre, que era de menosprecio, que fue un apelativo más, y muchos dicen que fue puesto por los gentiles queriendo con esto restarle importancia, pero veamos qué es realmente lo que indica el texto, es verdad que el pasaje dice que fueron llamados cristianos por los habitantes de Antioquia, pero también nos indica que no fue un simple apodo, ya que la palabra “llamó” significa según el diccionario de W. E. Vine “dar una amonestación, instrucción o revelación divina” en otras palabras, el nombre cristiano vino de Dios, y fue dado por Dios, pues  utilizó  a  los  hombres  para  que  les  dieran  este  nombre.

también nos dice Vine que “fueron “públicamente” llamados cristianos,  debido a que este era su principal negocio”  Luego el diccionario de Thayer nos dice de esta palabra: “ser la boca de revelaciones divinas, promulgar las órdenes de Dios.”

Ahora bien, muchos dicen que es un apodo de burla, pero, si esto fuera verdad, ¿Porqué Pablo quería que todos fueran cristianos? Si no me cree lo que le digo lea el siguiente texto y compruébelo usted mismo: (Hch 26:27,28) “¿Crees, oh rey Agripa, a los profetas? Yo sé que crees.” (28) “Entonces Agripa dijo a Pablo: por poco me persuades de ser cristiano.”

 

                Note usted que en la defensa de Pablo, cuando insta a Agripa a creer, este contesta que por poco y lo persuade de ser cristiano, es decir, que Pablo quería convencerlo de que fuera cristiano, pero lo que más impacta es la respuesta y deseo de Pablo, ya que es aquí donde afirma que desea que todos los hombres sean seguidores de Cristo, esto es, cristianos, (Hch 26:29) “Y Pablo dijo: ¡Quisiera Dios que por poco o por mucho, no solamente tú, sino también todos los que hoy me oyen, fueseis hechos tales cual yo soy, excepto estas cadenas!” Aquí tenemos dos preguntas, ¿Por qué si era un nombre de burla Agripa lo menciona como en lo que se podía convertir si creía en lo que Pablo predicaba? Y ¿Por qué Pablo quería que todos los hombres fueran como él era, esto es cristianos? Realmente podemos comprobar que no era un apodo de burla, sino un nombre honroso, puesto que bien define en lo que los hombres nos convertimos al aceptar a Jesús. Pero aun hay más, a continuación tenemos a un cristiano hablando de este nombre y animando a no avergonzarse de él, este es el Apóstol Pedro en su primera carta 4:16 hablando de los padecimientos de Cristo y también de los que seguimos a Jesús; primero leeremos el texto de la Reina Valera: “pero si alguno padece como cristiano, no se avergüence, sino glorifique a Dios por ello.”  Aquí puede ver que Pedro no se refiere a este nombre como si fuera una burla, sino, como dije antes, de manera honrosa. El anterior versículo de acuerdo a la Nueva Versión Internacional dice: “Pero si alguien sufre por ser cristiano, que no se avergüence, sino que alabe a Dios por llevar el nombre de Cristo.”

 

                No debemos avergonzarnos por sufrir por ser cristianos, sino alabar a Dios por ello, estos tres versículos nos indican la importancia de este nombre, ¿Y tú ya eres cristiano? En la actualidad hay tantos nombres, que muchos no saben cuál escoger, pero, ¿para qué escoger uno, si Dios ya designó el nombre que debemos llevar? Los discípulos de Cristo no hicieron una gran reunión para ponerse de acuerdo sobre el nombre que escogerían, ni lo sometieron a votación, como tampoco escogieron un versículo de la Biblia para designarse como tales, sino que esperaron la revelación de Dios y le glorificaron por este hermoso nombre, el cual nos da una identidad y termina con la cantidad de divisiones de hoy, así como nos acerca al modelo novo testamentario. Tú puedes ser solamente cristiano ¿Quieres serlo?

 

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¿De qué hablaban?

Mateo 17:1-8

 

 

Introducción: siempre me ha llamado la atención el pasaje donde se habla del día en que Cristo se transfiguro; en donde también vemos a los profetas más famosos del Antiguo testamento, ante los ojos de los discípulos aparecen Elías y  Moisés hablando con Jesús, ¿de que hablaban? La verdad que este hecho esta relacionado aun con la vida después de la muerte, ya que la escritura dice que Moisés murió, (Deuteronomio 34:5-6) no así con Elías quien fue llevado al cielo en un torbellino, pero, ¡que increíble momento! ¿Se imaginan haber estado ahí? Bueno vamos haber si sólo fue un espejismo o realmente estaban ellos ahí, y claro como siempre aprender algo que enriquezca nuestra vida espiritual, aprendiendo de la vida del Maestro.

 

Hemos de saber que los tres evangelios nos hablan de la transfiguración de Jesús, y los textos se encuentran aparte de Mateo, en Marcos 9:2-13; Lucas 9:28-36, Jesús se lleva a tres discípulos al monte por Lucas sabemos que iban a orar (Lucas 9:28) algo que Mateo no menciona v. 1 Seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Jacobo y a Juan su hermano, y los llevó aparte a un monte alto;  al leer Mateo podemos ver que esto sucedió 6 días después y Marcos dice lo mismo (Marcos 9:2) pero en Lucas encontramos una variación de dos días, ¿Cuál de los tres es correcto? Los tres son correctos ya que Lucas no dice que fueron exactamente 8 días, sino como 8 días (Lucas 9:28) confirme usted mismo, mientras Jesús oraba empezó a cambiar (Lucas 9:29) su rostro y sus vestidos v.2 y se transfiguró delante de ellos, y resplandeció su rostro como el sol, y sus vestidos se hicieron blancos como la luz. Marcos lo compara con la nieve y dice que el blanco era tal que “ningún lavador en la tierra los puede hacer tan blancos”  esto sucedió porque Cristo se transfiguro, esta palabra es del griego “Metamorphoo” que significa cambiar en otra forma (meta, implicando cambio, y morphe, forma) Lucas dice que; “la apariencia de su rostro se hizo otra” (Lucas 9:29) ¡realmente Jesús se veía distinto! Lucas nos da más detalles, ya que dice que los apóstoles estaban rendidos de sueño (Lucas 9:32) pero permanecieron despiertos, ellos estaban con sueño porque era de noche cuando se dio lugar la transfiguración, puesto que bajaron del monte al día siguiente (Lucas 9:37) con esto en mente imaginemos ese momento, ya todo estaba oscuro y de pronto apareció una luz que nunca habían visto ¡que increíble imagen!, pero a esto le agregamos los dos varones hablando con él v. 3 Y he aquí les aparecieron Moisés y Elías, hablando con él. ¿De qué estarían hablando? Mateo y Marcos no lo dicen, pero Lucas nos resuelve la duda;  hablaban de su partida a Jerusalén, algo que Jesús tenia que cumplir, (Lucas 9:31) es decir; hablaban de su sita con la muerte, de su hermoso sacrificio, de la sangre que iba a ser derramada por ti y por mi, ¡otra vez se nos muestra que esto estaba instituido desde antes de la fundación del mundo! (1ª Pedro 1:20-21) ¡Jesús nunca retrocedió de su misión! Así deberíamos de ser nosotros, viendo tan maravillosa imagen Pedro dijo: v. 4 Entonces Pedro dijo a Jesús: Señor, bueno es para nosotros que estemos aquí; si quieres, hagamos aquí tres enramadas: una para ti, otra para Moisés, y otra para Elías. Una propuesta que Pedro no entendía, agrega Lucas (Lucas 9:33) Pedro deseaba hacer tres tiendas una para cada uno de ellos, quería seguir disfrutando de la compañía de ellos -tal vez- ya que dice: bueno, excelente, es estar aquí, pero, sucede algo todavía más increíble, como respondiendo a Pedro, v. 5 Mientras él aún hablaba, una nube de luz los cubrió; y he aquí una voz desde la nube, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia; a él oíd. En este versículo se nos dice una verdad innegable, algo que muchos no han entendido todavía, Moisés representa a la ley, porque la ley por moisés fue dada (Juan 1:17) Elías es el más grande de los profetas y representa a los profetas, Pedro los menciona por su nombre ¿como supo quien eran? no la sabemos, pero de la nube sabemos que se escucha la voz del Padre, ya que dice mi Hijo, el Padre le responde a Pedro; en mi Hijo es el que tengo complacencia, es decir de quien estoy satisfecho, el amado, el Padre en el antiguo testamento utilizo profetas para predicar su palabra pero ahora en ese y estos momentos nos ha hablado por su amado Hijo, sólo a él debemos oír (Hebreos 1:1-4) porque no hay otro nombre bajo el cielo dado a los hombre en quien podamos ser salvos, (Hechos 4:11-12) el Padre ha dicho que es a Jesús a quien debemos oír para ser salvo, no la ley no los profetas, ellos no salvan, (no que desechemos el antiguo testamento, no mal entienda) Cristo es el que salva, El deseo de Pedro no estaba de acuerdo con la voluntad de Dios, pero Dios nos declaro lo que él desea, cuando ellos vieron la nube que les cubrió, y escucharon la voz, vea lo hicieron v. 6 Al oír esto los discípulos, se postraron sobre sus rostros, y tuvieron gran temor. Tenían mucho miedo, se dieron cuenta que la voz que hablaba no era más que la voz de Dios, pero en ese momento de temor, como si fuera agua para un hombre sediento se acerca Cristo y simplemente les toca, diciéndoles palabras de aliento v. 7 Entonces Jesús se acercó y los tocó, y dijo: Levantaos, y no temáis. ¡Que lindas palabras! cuantas veces sentimos que Dios nos dice así en problemas y situaciones de temor, y al levantar la vista esta el caudillo de los cristianos al que solamente ocupamos, Cristo el Rey de reyes, v. 8 Y alzando ellos los ojos, a nadie vieron sino a Jesús solo. Ya no estaba Elías, ni Moisés, Jesús estaba solo, no necesitaban hacer ninguna enramada, lo que ocupaban era y es hoy; oír a Jesús, v. 9 Cuando descendieron del monte, Jesús les mandó, diciendo: No digáis a nadie la visión, hasta que el Hijo del Hombre resucite de los muertos. Aquí la palabra visión, no se refiere a un sueño, ni algo imaginario, ya que estaban totalmente despiertos, simplemente se refiere a lo que vieron, (lea Marcos 9:9) ellos obedecieron y después de que Cristo es resucitado Pedro en su segunda carta cuenta lo que vio (2ª Pedro 1:16-18) y se nombra como testigo, él lo vio con sus propios ojos, ¡que hermosa visión!.

 

Nuestra duda no ha quedado sin respuesta, al contrario hemos aprendido más, a saber que es a Cristo a quien debemos oír y que el Padre tiene plena complacencia con él, ¿Cuál es la voz que más nos conviene y nos gusta oír? Si es la voz de los hombres estamos perdidos, mas si por el contrario nos sujetamos a lo que esta escrito, no pensando más (1ª Corintios 4:6) y reconocemos que el Espíritu Santo guió a los apóstoles a toda la verdad, puesto que él les recordó las palabras que Jesús había dicho, sabemos que estamos oyendo la voz de Cristo. ¡No hay nada que temer!

 

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Cuando tu corazón ya no arde

Lucas 24:32

Por: Javier Barajas Jiménez

 

Hacía ya tres días que Cristo había muerto, y el corazón de los discípulos ya estaba desfalleciendo, algunos dudaban que él fuera el que había de redimir a Israel, pero mientras dos hombres caminaban se les acercó un tercero y comenzó a contarles cosas que les cambiaron esta actitud.

“[13] Y he aquí, dos de ellos iban el mismo día a una aldea llamada Emaús, que estaba a sesenta estadios de Jerusalén.”

Eran dos hombres, de los cuales solamente se dice el nombre de uno de ellos, este se llamaba Cleofás (v. 18) del otro sólo se nos dice que era un discípulo; estos se dirigían hacia Emaús que estaba a sesenta estadios de Jerusalén, una distancia aproximadamente de once kilómetros, algo retirado, e iban a pie; estos dos hombres eran discípulos de Cristo, pero su rostro y sus palabras reflejaba un problema, el cual era probablemente era compartido por los otros discípulos. Nos narra la Escritura cómo estaba el ánimo y la situación en esos momentos, habían pasado tres días sin escuchar del Maestro, después de que solían sentarse a sus pies y oír sus palabras, esto ya no sucedía, estaban tristes y comentaban la muerte de Jesús y sus dudas ante esta.

“[14] E iban hablando entre sí de todas aquellas cosas que habían acontecido.”

Mientras esto hacían, se les acercó Jesús sin que ellos se dieran cuenta quien era, pues sus ojos estaban velados, y acercándose escuchó que hablaban de él,

[15] Sucedió que mientras hablaban y discutían entre sí, Jesús mismo se acercó, y caminaba con ellos. [16] Mas los ojos de ellos estaban velados, para que no le conociesen.

Durante el trayecto, y aun ellos sin darse cuenta de quién era su acompañante, él les hizo una pregunta:

[17] Y les dijo: ¿Qué pláticas son estas que tenéis entre vosotros mientras camináis, y por qué estáis tristes?

La tristeza se les reflejaba en el rostro y  tenía relación con el contenido de su plática; tenían dudas, dudas que Cristo iba a esclarecer. Al instante uno dijo:

[18] Respondiendo uno de ellos, que se llamaba Cleofas, le dijo: ¿Eres tú el único forastero en Jerusalén que no has sabido las cosas que en ella han acontecido en estos días?

Esto lo expresó como queriendo decir: ¿¡Es posible que no te dieras cuenta de lo que hicieron a Jesús!? Aquí cabría preguntar ¿No sabía Jesús lo qué pasaba? ¡Claro que lo sabía! se lo habían hecho a él,  aun así Jesús responde:

“[19] Entonces él les dijo: ¿Qué cosas? Y ellos le dijeron: De Jesús nazareno, que fue varón profeta, poderoso en obra y en palabra delante de Dios y de todo el pueblo;”

Cristo apareció cuando más lo necesitaban, ellos le hablaron de aquél aprobado por Dios, y expusieron el caso mientras Jesús escuchaba.

[20] y cómo le entregaron los principales sacerdotes y nuestros gobernantes a sentencia de muerte, y le crucificaron. [21] Pero nosotros esperábamos que él era el que había de redimir a Israel; y ahora, además de todo esto, hoy es ya el tercer día que esto ha acontecido.

Aunque las credenciales que mostró Jesús eran suficientes para decir cosas increíbles de él, aun así los tres días les tenían llenos de dudas, su fe menguaba.

[22] Aunque también nos han asombrado unas mujeres de entre nosotros, las que antes del día fueron al sepulcro; [23] y como no hallaron su cuerpo, vinieron diciendo que también habían visto visión de ángeles, quienes dijeron que él vive.

Con la noticia de las mujeres tal vez recibían aliento, pero al ir algunos a confirmar esto, no hallaron nada, y más se llenaban de dudas.

[24] Y fueron algunos de los nuestros al sepulcro, y hallaron así como las mujeres habían dicho, pero a él no le vieron.

En respuesta a esto, Jesús le llama la atención, ¡tantas pruebas y ellos eran incrédulos!

[25] Entonces él les dijo: !Oh insensatos, y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho¡

A continuación el dador de la palabra les explica las Escrituras, ¡que momento tan hermoso! Cuánto hubiéramos dado por estar en esa plática.

[26] ¿No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas, y que entrara en su gloria? [27] Y comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decían.

Tenían la mejor prueba, su palabra y no le creían, pero Jesús les recuerda lo que de él dicen; al llegar a lugar donde iban, Jesús hizo como que iba más lejos, aun ellos no sabían con quien hablaban, pero le pidieron que se quedara con ellos, porque ya era tarde.

[28] Llegaron a la aldea adonde iban, y él hizo como que iba más lejos. [29] Mas ellos le obligaron a quedarse, diciendo: Quédate con nosotros, porque se hace tarde, y el día ya ha declinado. Entró, pues, a quedarse con ellos.

Cuando se dispusieron a cenar, se les abrieron los ojos y al instante le reconocieron.

[30] Y aconteció que estando sentado con ellos a la mesa, tomó el pan y lo bendijo, lo partió, y les dio. [31] Entonces les fueron abiertos los ojos, y le reconocieron; mas él se desapareció de su vista.

Ahí estaba la prueba que buscaban, ¡Este es el Cristo! pero él desapareció, enseguida se hacen la pregunta que es  la base de nuestro mensaje.

[32] Y se decían el uno al otro: ¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino, y cuando nos abría las Escrituras?

Al escuchar al maestro su corazón ardía, pero, ¿Cómo estaban antes de esto? Desanimados, llenos de dudas, sin fe; pero después que le vieron su ánimo creció, y aunque tenían que recorrer once kilómetros de regreso y  ya siendo de noche, esto no les impidió volver para darles la noticia a los once discípulos, ¡Eran otros!

[33] Y levantándose en la misma hora, volvieron a Jerusalén, y hallaron a los once reunidos, y a los que estaban con ellos, [34] que decían: Ha resucitado el Señor verdaderamente, y ha aparecido a Simón. [35] Entonces ellos contaban las cosas que les habían acontecido en el camino, y cómo le habían reconocido al partir el pan.

Así como ellos, hoy podríamos estar nosotros en alguna situación, pero la falta de fe no deja que nuestro corazón arda, las dudas y el desanimo sólo destruyen; las pruebas de Jesús en la Escritura son muchas y palpables, nunca debemos dejar que nuestro corazón deje de arder, por ello alimentemos su fuego solamente con la Palabra del Señor, esa es la leña que necesitas. La palabra libera, da vida eterna, alimenta, porque es la voz de Dios y hace que nuestro corazón arda.  Cuando tu corazón ya no arde, la solución es escuchar la palabra y obedecerla, creerle a Dios

 

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¡No tengo tiempo!

Omar Barajas Jiménez

¿Cuántas veces ha escuchado de alguien el decir que no tiene tiempo para algo? Es más, en nosotros mismos, ¿cuántas veces hemos contestado que no tenemos tiempo cuando se nos invita a hacer algo, se nos invita a una reunión o a realizar algún trabajo en la iglesia? Creo que esta expresión ha salido infinidad de veces de nuestra boca ¿verdad?  Lo curioso en los cristianos es que decimos esto cuando se nos invita a participar en un evento de la iglesia, o en las actividades que realiza la iglesia, lo curioso es que decimos, no tengo tiempo porque tengo mucho trabajo, etc. ¡Qué curioso que para otra cosa si tenemos tiempo!

 

            En  Eclesiastés capítulo tres, versículos uno al ocho, el predicador nos dice que todo tiene su tiempo, ¿nota usted bien esto? Salomón dice que todo, no que solo algunas cosas, no, dice que todo tiene su tiempo, ahora, ¿esto que dice el predicador será mentira? ¡Claro que no! Pues es palabra de Dios. Entonces ¿por qué decimos que no tenemos tiempo?

 

            En realidad, cuando nosotros estamos diciendo que no tenemos tiempo, estamos diciendo que no queremos hacer talcosa, sí, cuando usted o yo decimos: “no tengo tiempo”, estamos diciendo: “no quiero hacerlo” ¿Por qué?  Ahí mismo en Eclesiastés, capítulo tres, versículo uno, dice algo que siempre se nos pasa de largo y no lo meditamos. El versículo dice: “Todo tiene su tiempo, y todo lo que se QUIERE debajo del cielo tiene su hora” ¿lo nota usted?  Salomón nos dice que todo tiene su tiempo, siempre y cuando lo queramos hacer. Así que no hay excusa para decir que usted no tiene tiempo, mejor diga, no me di tiempo, o no quiero hacerlo.

            Cuando a usted lo inviten a realizar o a participar en las actividades de la iglesia, y va a decir que no tiene tiempo, deténgase y medite antes de decirlo, porque estará diciendo que no quiere hacerlo y creo que Dios no se agrada de los que decimos esto. Mejor apoye las actividades de su iglesia pues usted sale beneficiado. Creo que no nos gustaría llegar con Dios y cuando él busque nuestro nombre en el libro de la vida, él diga: “recuerdo que iba a escribir tu nombre pero no tuve tiempo para hacerlo.

 

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Los amigos Golondrinas

Omar Barajas Jiménez

 

¿Alguna vez habías escuchado hablar de los amigos “golondrinas”?, Quizás habías escuchado de los amigos de azúcar y esto es porque se dice de ellos que, nomás los tocan y se deshacen. Pero los amigos “golondrinas” no son así, sino que son como las aves que llevan este nombre. Se dice que las golondrinas aparecen en la época de primavera, y cuando está a punto de llegar el invierno, éstas emigran al África en busca de lugares frescos y cálidos, pues el invierno es muy frío para ellas.

 

            La palabra primavera, viene del latín y significa: “el buen tiempo”, es por eso que la mejor estación del año que más nos gusta es la primavera, por lo hermoso que se ven los campos, los árboles, acompañados de los cantos de los pájaros. En contraparte a esta época del año, tenemos el invierno que se distingue por el frío; la mayoría de los árboles están sin hojas; se escucha muy poco el canto de los pájaros, en fin, podemos decir que se siente un vacío en esta estación del año.

 

            Los amigos “golondrinas”  son aquellos que están con nosotros,  en la primavera, es decir, en el buen tiempo de nuestra vida; están sólo cuando tenemos abundancia, cuando no necesitamos nada, cuando hay gozo, cuando no hay problemas; cuando tenemos dinero suficiente; etc.  Pero cuando llega el invierno a nuestra vida, es decir, cuando llegan a nosotros los problemas, la tristezas, las aflicciones, o se nos presenta alguna necesidad, ellos contestan: “hay arréglatelas tú” y emigran dejándonos solos; y después  que llega nuevamente el buen tiempo a nuestra vida, regresan a nosotros, brindándonos nuevamente su amistad. Sin duda que Salomón los describe diciendo lo siguiente: “Las riquezas traen muchos amigos; mas el pobre es apartado de su amigo”.

 

            Este tipo de amigos, eran los que tenía Job. En el capítulo 29, Job nos relata cómo es que él ayudaba a los necesitados, y cómo es que lo respetaban todos, por compartir con ellos, un poco de todo cuanto él tenía. De tal manera que cuando ellos necesitaban algo, venían a él. Pero en el capítulo 40, él nos muestra cómo es que después de su desgracia que tuvo, estos amigos, lo dejaron y se alejaron de él, ahora lo despreciaban burlándose de su condición, lo dejaron sólo en su sufrimiento; pero cuando supieron que Dios lo había prosperado nuevamente, ellos regresan a él, brindándole su amistad (42:11).

 

            Podría seguir mencionando más ejemplos de estos amigos, pero ahora tr pregunto a tí, tus amigos con los que te juntas, ¿son amigos golondrinas? Si son creo que no deberías estar con ellos pues no son una buena amistad para tí; o... ¿eres un amigo golondrina? Si lo eres, te invito a que dejes de serlo y seas el amigo verdadero, aquel que está tanto en la primavera como en el invierno. Si quieres tener verdaderos amigos... ¡muéstrate como uno de ellos!

 

“En todo tiempo ama el amigo, y es como un hermano en tiempos de angustia”.

“El hombre que tiene amigos ha de mostrarse amigo;

   y amigo hay más unido que un hermano”     

 (Prov. 17:17; 17:24)

 

 

 

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Cuando te sientas solo

Mateo 28:20

Por: Javier Barajas Jiménez

 

INTRODUCCIÓN: una de las cosas que más teme el hombre es la soledad, es muy triste vivir en un mundo tan lleno de gente y vivir tan solo, pero para la soledad hay una cura, un antídoto, una esperanza. La Biblia nos menciona la soledad en varios pasajes pero considero que hay dos que nos dan una gran enseñanza.

 

Hay un canto que en lo particular me gusta mucho y precisamente se refiere a esto, el canto dice así:

 

Cuando te sientas solo,

Cuando estés llorando,

Cuando tu alma sangre

En Dios consuela tu llanto.

Cuando todos te ataquen,

Rompiendo tus abrigos,

Deja caer tu llanto,

Tú sigue creyendo en Cristo.

 

Siempre que hay problemas y pruebas en nuestra vida es muy común que nos sintamos solos. Cuando Elías acaba de ganar una batalla contra los profetas de Baal huye al desierto y en una cueva probablemente se sentía solo, pues solamente él quedaba de los profetas de Jehová, (1º Reyes 19:10 aunque no sólo él quedaba). A veces por más que se nos enseñe que Cristo está con nosotros, de todas maneras tendemos a dudar, y esto no debiera ser así, pues la revelación de la escritura nos enseña una promesa de Cristo en Mateo 28:18-20, “…yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo…” Aunque en esta ocasión sólo están los apóstoles presentes, debemos reconocer que esta promesa también es una realidad para nosotros, lo cual indicaría que no estamos solos.

 

CRISTO TAMBIÉN EXPRESÓ ME DEJARAN SOLO. (Juan 16:32)

Uno de los momentos más difíciles para nuestro Señor, es aquella noche en el Getsemaní, (Mateo 26:37-39) cuando su “…sudor era como grandes gotas de sangre…” (Lucas 22:44), y cuando estaba próximo a sufrir por algo que no había hecho (Isaías 53:5-6), en esta ocasión les dice a los apóstoles “esta noche me dejarán solo”. Recordemos que él ya los consideraba sus amigos (Juan 15:13-15) y también había sido con quienes más había convivido, pero él les dice que esa noche a pesar de todo lo que prometan lo dejaran solo (Mateo 26:31-35) imaginemos por un momento su situación, todo el pueblo o la mayoría estaba en su contra, los apóstoles lo miraban desde lejos, nadie lo defendía, era abofeteado y nadie daba la cara por él, fue escupido y no hubo quien le limpiara, realmente lo habían dejado solo los amigos y los hombres, pero él a pesar de todo lo que le habría de acontecer expresa “¡pero no estoy solo! porque el Padre estar conmigo”; sí, así fue, el Padre no lo dejaba en esa noche aunque todos le dieron la espalda, él y el Padre ya habían platicado de esto (1ª P. 1:19-20) porque el cordero fue preparado desde antes de la fundación del mundo, por lo tanto no estaba solo. ¡Qué hermoso es confiar de esa manera! Aunque nadie vio al Padre, Cristo dijo que estaba con él, de este ejemplo debemos aprender a confiar en las promesas de Dios, pues  él no miente (Tito 1:2; He. 6:18) cuando te sientes solo él esta ahí ¿puedes creerlo? Pues cree porque al que cree todo le es posible. Cristo es el mejor ejemplo y debemos aprender de él (Efesios 4:20)

 

PABLO APRENDIÓ DEL MEJOR CUANDO LO DEJARON SOLO

El apóstol Pablo fue uno de los hombres que sufrió por seguir a Cristo y estuvo en cárceles y naufragios, así como también fue apedreado, pero nunca se sintió solo. En su carta a Timoteo le dice: “En mi primera defensa ninguno estuvo a mi lado, sino que todos me desampararon; no les sea tomado en cuenta.” (2ª Timoteo 4:16) Cuando Pablo tuvo que presentar defensa ningún compañero de predicación o discípulo estuvo a su lado pues todos lo dejaron solo, pero en esos momentos que para el probablemente eran difíciles sí había alguien a su lado, alguien que nadie veía pero que era una realidad en su vida,Pero el Señor estuvo a mi lado, y me dio fuerzas, para que por mí fuese cumplida la predicación, y que todos los gentiles oyesen. Así fui librado de la boca del león.” (2ª Timoteo 4:17) Esta vez no sólo estuvo a su lado, sino que le dio fuerzas, ¡que hermoso puede ser realmente confiar en Dios! Pablo expresa que fue librado de la boca de león; a pesar de todas las tribulaciones que le acontecieron el siempre se mostró firme y contento. En 2ª Corintios 6:7-10 encontramos su actitud en los problemas “como desconocidos, pero bien conocidos; como moribundos, mas he aquí vivimos; como castigados, mas no muertos; 10 como entristecidos, mas siempre gozosos; como pobres, mas enriqueciendo a muchos; como no teniendo nada, mas poseyéndolo todo. Lo que para unos serían derrotas él dice como no teniendo nada mas poseyéndolo todo.

Por esto, cuando te sientas solo, recuerda que hay alguien a tu lado que te da fuerzas, alguien que te da soluciones y que conoce tu sufrimiento (Hebreos 4:15) al cual podemos acudir cuando nos sintamos solos.

 

Conclusión: La verdadera soledad es vivir sin Jesús e ignorar su amor. Hermano el antídoto para la soledad es Jesús.

 

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El clamor al fin fue oído

(Sodoma y Gomorra)

Génesis 18:16-33

Por: Javier Barajas Jiménez

 

Cuando se habla de las ciudades Sodoma y Gomorra siempre pensamos en destrucción y sufrimiento, esta es una de las historias en las cuales Dios muestra Su ira y desacuerdo en contra de la maldad del hombre; pero alguna vez se ha preguntado usted ¿Qué tiene de enseñanza esta historia? O tal vez ¿Cómo puede hoy ayudar a nuestra vida espiritual, el poner suma atención a esto? En este estudio estaremos tratando las razones por las cuales Dios destruyó a Sodoma y Gomorra de la faz de la tierra, y además, qué nos enseña esta famosa historia.

 

Todo comienza en la tienda de Abraham mientras él estaba sentado a la puerta de la misma con el calor del día, al levantar sus ojos se dio cuenta que no estaba solo, entonces salió corriendo y se postró en tierra. Sin duda Abraham no sabía el por qué de la visita ni tampoco las dos noticias que le esperaban, habían llegado tres varones y entre ellos está Dios, la primera noticia que le traían fue que pronto y a pesar de su risa y la de su esposa Dios les daría un hijo, con todo y su avanzada edad (Génesis. 17:17; 18:12) El Señor le pregunta ¿Hay para Dios alguna cosa difícil? Claro que no, Dios le promete que tendrá un hijo conforme a la promesa (Génesis 18:1-15) Después de esto, cuando ya se iban Dios dijo ¿Encubriré a Abraham lo que voy a hacer? Génesis 18: [16]Y los varones se levantaron de allí, y miraron hacia Sodoma; y Abraham iba con ellos acompañándolos. 17Y Jehová dijo: ¿Encubriré yo a Abraham lo que voy a hacer, 18habiendo de ser Abraham una nación grande y fuerte, y habiendo de ser benditas en él todas las naciones de la tierra? Sin duda que Dios se refería a la destrucción de Sodoma y Gomorra, pero no se lo quiso encubrir porque sabía que Abraham amaba a Lot y en la destrucción también perecería él y su familia, pero también se lo quiso revelar porque sabía que Abraham era temeroso de Dios, por lo cual mandaría a sus hijos que fueran igualmente temerosos, entonces encontramos que Dios le rebela su obra porque se agrada de él, qué hermoso es que Dios nos dé la misma confianza y aprobación a nuestra vida y que aún conozca que nuestro futuro como el de Abraham, será permanecer en su presencia, agradándole y mostrándole respeto.

 

Mientras aun hablaban de estas cosas, Dios le revela la razón por la cual va a destruir las ciudades, pero dentro de esta expresión encontramos algo que nos da una gran enseñanza, los versículos a considerar son 20-21 20Entonces Jehová le dijo: Por cuanto el clamor contra Sodoma y Gomorra se aumenta más y más, y el pecado de ellos se ha agravado en extremo, 21descenderé ahora, y veré si han consumado su obra según el clamor que ha venido hasta mí; y si no, lo sabré. Los versículos dicen que hubo un clamor contra Sodoma y Gomorra y éste aumentaba más y más, pero la pregunta es ¿De dónde salió este clamor? ¿Quién clamó y por qué el texto dice esto? Aún la escritura nos dice que por esta razón descenderá, sí, por la razón del clamor que ha venido hasta Él, pero la interrogante sigue siendo la misma ¿Quién clamó? Bueno el texto realmente no nos da mucha información acerca de esto, pero podríamos deducir que el único fiel en estas tierras de maldad sería Lot, En 2ª de Pedro 2:7-9 nos dice que Lot era justo y que estaba abrumado por la conducta de los malvados, y que afligía cada día su alma, imaginemos como eran los días de Lot y cómo se sentiría él siendo justo; ahora podemos inferir que el clamor que Dios escuchó sería sin duda el de él. Qué importante es clamar a Dios y decirle que no nos agrada el pecado. Cuando los Ángeles estaban con Lot le dijeron la razón por la cual Dios iba a destruir Sodoma y Gomorra, “porque vamos a destruir este lugar, POR CUANTO EL CLAMOR CONTRA ELLOS HA SUBIDO DE PUNTO DELANTE DE JEHOVÁ; por tanto, Jehová nos ha enviado para destruirlo.” (Génesis 19:13)   

 

Cuando la maldad es tanta, la gente permanece cómoda y cree que a nadie incomoda, pero por este texto podemos confiar que no es así, pues siempre hay alguien que teme a Dios y que no soporta el pecado. En la carta a los Romanos 11:2-4 Pablo hablando de Israel toca el tema de Elías cuando dice “…y sólo he quedado…” Dios responde que no sólo él ha quedado y agrega “…Me he reservado siete mil hombres, que no han doblado la rodilla delante de Baal.” Cómo podemos ver, siempre hay almas dispuestas a servir a Dios en medio de una generación rebelde y pecadora; aun hay hombres que no soportan la maldad. Ezequiel 9:4 no muestra a los hombres gimiendo a causa de la maldad de otros y cómo Dios lo protege por ello. Debemos ser como ellos y clamar que no estamos de acuerdo con el pecado.

 

Lo que las ciudades de Sodoma y Gomorra nos enseñan es que Dios castiga el pecado y nos sirve de ejemplo para ver el final que tendrán los que quieran vivir impíamente (2ª Pedro 2:6) pero también que Dios ama y guarda a sus hijos y a los que le obedecen, y que el clamor tarde o temprano será oído. Gracias Dios por ser tan justo

 

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El dolor de Dios

Génesis 6:6

Por: Javier Barajas Jiménez

 

Introducción: ¿Alguna vez te has preguntado si tus acciones le causan dolor a Dios? En el libro de génesis están las palabras: “…y le dolió en su corazón”

“Y se arrepintió Jehová de haber hecho hombre en la tierra, y le dolió en su corazón.”. (Génesis 6:6). Este texto es muy fuerte, en los versículos anteriores se nos muestra la decadencia del hombre, el pecado sólo inundaba sus vidas, y Dios no puede permanecer quieto, pues le duele.

Aunque no podemos decir que Dios siente dolor como el que sentimos nosotros, esta palabra la utiliza el escritor de Génesis para mostrarnos los sentimientos de Dios. Vemos pues que a Dios se le puede causar dolor. A continuación  vamos a ver algunos casos.

 

EL SUFRIMIENTO DEL HOMBRE LE CAUSA DOLOR A DIOS

Uno de los pasajes más conocidos por los cristianos es Juan 11:35 donde dice la escritura: “Jesús lloró”. En esta ocasión Juan nos narra la muerte de Lázaro y la actitud de sus hermanas ante ello. Cuando Jesús iba llegando a donde le lloraban a Lázaro, María salió de prisa a recibir a Jesús, y cuando le vio dijo: “…si hubieses estado aquí, no habría muerto mi hermano.” Luego la escritura dice de su reacción al ver llorando a Maria “Jesús entonces, al verla llorando, y a los judíos que la acompañaban, también llorando, se estremeció en espíritu y se conmovió,”  y después lloro; esto nos indica que Dios siente compasión por el ser humano cuando este se encuentra en dolor; ellas estaban tan desesperadas por la muerte de Lázaro, que se notaba en su llanto, y Cristo se conmovió. Hay muchas personas que creen que Dios permanece inerte ante el dolor humano, pero esto es prueba de que no es así. el escritor a los Hebreos claramente nos dice lo siguiente: “Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado.” Es decir, que Cristo sí se compadece de nuestras debilidades, por tanto, cuando estemos en dolor no desviemos la mirada a buscar sólo la ayuda de los hombres, porque ahora sabemos que Dios sí se conmueve de nuestro dolor y aun más dice la escritura que nos acerquemos confiadamente ¿Para qué? Nos lo dice el texto: “Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.” Si tú eres cristiano ya tienes un ayudador, dice: Hebreos 13:5-6 “Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré;  de manera que podemos decir confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré Lo que me pueda hacer el hombre.” Así que en cada situación de dolor recordemos que Cristo se conmovió del dolor de María y recordemos que él prometió ser nuestro ayudador.

 

LA REBELDÍA LE CAUSA DOLOR A DIOS

Cuando Jesús está reprendiendo a los fariseos, dirige unas palabras contra los habitantes de Jerusalén y les habla figuradamente, menciona algunas palabras con tristeza     “¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus polluelos debajo de las alas, y no quisiste!” (Mateo 23:37) Creo que todos hemos visto como la gallina junta a sus polluelos, y cuando lo hace es un momento hermoso, pues no habla del cuidado que un animal da a sus polluelos, pero al hablar Cristo de Jerusalén se refiere a hombres que rechazaron el cuidado de Dios, recordemos lo que dice Pablo, que Israel es un pueblo rebelde y contradictor (Romanos 10:21) y esto mis hermanos, le causa dolor a Dios. ¿A quién no le causaría dolor que le rechacen? No lo hagamos nosotros con Dios porque la rebeldía le causa dolor. Tenemos otro texto más claro de cuando Jesús derramó lágrimas por Jerusalén, “Y cuando llegó cerca de la ciudad, al verla, lloró sobre ella,…” (Lc. 19:41) Cuando el hombre se revela a sus cuidados no sólo dice no te necesito, sino que tampoco hemos aprendido de los errores de Israel, yo les aseguro que muchas veces menospreciamos a Dios y no nos damos cuenta del dolor que le causamos.

 

EL NO CREER EN CRISTO LE CAUSA DOLOR

Aunque no encontramos ningún texto que nos diga explícitamente esto, por medio de algunos pasajes nos podemos dar cuento que Dios no desea la muerte del hombre incrédulo y por ello no escatima esfuerzos para salvarnos. Juan 3:16 nos dice la manera en que Dios nos ama y que él no desea que el hombre se pierda, el texto también nos dice la manera en que el hombre se puede perder y esto es por no creer en Cristo. Si Dios hizo todo por salvarnos le dará mucho dolor que nosotros no aceptemos la oferta. En el libro de Ezequiel dice: hablando del pueblo de Israel “¿por qué moriréis, casa de Israel? Porque no quiero la muerte del que muere, dice Jehová el Señor; convertíos, pues, y viviréis.” (Ezequiel 18:31-32) Aunque Israel era rebelde Dios no deseaba su muerte, y hoy es de la misma forma, pues no desea el Señor la muerte del incrédulo, él sigue dándonos tiempo para que nadie perezca (2ª Pedro 3:9) pues desea que nos arrepintamos y creamos en Cristo, no dejemos que nuestra incredulidad le cause dolor a Dios y cuanto antes escuchemos el llamado.     

Conclusión: es bueno que Dios se conmueva con nuestro sufrimiento cuando es como el de Maria, pero nunca dejemos que nuestro pecado le cause dolor. Dios es misericordioso pero también tiene un límite, cuidemos que nuestras acciones le agraden (Colosenses 1:10)

 

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La victoria es nuestra!

1ª Corintios 15:57

Por: Javier Barajas Jiménez

 

 

“Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo.” 1ª Co. 15:57

Introducción: Cierto es que a muchos de nosotros nos gusta sobremanera ganar, pero hablando de la vida espiritual deberíamos conocer sobre esa victoria que alguien ganó por nosotros. En la primera carta a los Corintios, Pablo escribe acerca de la resurrección de los muertos, comenzando desde el primer versículo del capítulo quince, ya que había algunos cristianos que negaban la resurrección de los muertos (15:12) y durante las siguientes versículos Pablo prueba que esto no es así, ¿Qué contradictoria no cree? Si se predica la resurrección de muertos ¿Cómo es que la negaban? De hecho, el Espíritu Santo a través de Pablo nos dice que la resurrección de Cristo ¡Es nuestra victoria!

La palabra que se usa para “victoria” es la palabra griega nikos que significa conquista, victoria. Esta palabra aparece tres veces en la primera carta a los Corintios y cuatro veces en el Nuevo Testamento y en todas ellas habla alrededor de Cristo, pues él es nuestro conquistador.

¿CUAL VICTORIA ES LA QUE TRATA PABLO A LOS CORINTIOS?

Como ya hemos visto con anterioridad, el tema es la resurrección de los muertos. Que tristeza -seguramente- debió sentir el apóstol Pablo al escuchar que algunos negaban la resurrección. En los evangelios encontramos a los saduceos (Mateo 22:23-33) quienes afirmaban que no había resurrección; en el pasaje de Mateo Jesús los hace callar y la gente se admiraba de su doctrina. En particular es uno de los pasajes que más me gusta, pues está lleno de emoción para mí, ya que Jesucristo triunfa sobre ellos con una fuerza tremenda, a grado tal que no se atrevieron a preguntarle más, (Lucas 20:40). Ahora parece que los cristianos de Corintio no recordaban el caso, pero Pablo termina esta enseñanza diciéndoles, que la resurrección de Cristo fue la que les dio la victoria, entonces Pablo trata la victoria ganada por la resurrección de Cristo. Analicemos ahora los versículos 54, 55 y 57.

Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria. V. 54

Pablo dice que cuando nosotros resucitemos y seamos trasformados, sólo así se puede cumplir la palabra escrita: “…Sorbida es la muerte en victoria.” Y como Cristo ya resucitó ya es muestra de esa victoria, por eso a continuación pregunta: ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria? En ningún lugar ya que Cristo ha vencido; por eso debemos dar gracias a Dios, porque nos dio ya la victoria a través de Cristo, pues ahora podemos decir ¿Dónde está el pecado que nos acusaba, donde, si Cristo ya pagó? Primero resucitó Cristo y Pablo dice luego los que son de Cristo en su venida (15:23) Pero algo es seguro nosotros los que esperamos en Cristo y le obedecemos conforme a la Verdad estaremos ahí, así que esperemos nuestra resurrección y transformación con alegría.   

Conclusión: Hermanos tenemos la victoria en nuestras manos, Cristo ya pagó el precio y su más fuerte prueba es su resurrección, ahora lo que nos toca a nosotros es estar firmes: “Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano.” Nosotros debemos trabajar por predicar esa victoria siendo constantes y sobre todo seguir creciendo. ¡Gracias Cristo por esa victoria! Porque por ella ya no iremos al infierno

 

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¡Para Dios eres lo mejor!

Apocalipsis 14:4

Por: Javier Barajas Jiménez 

 

Introducción: Si por alguna razón no te sientes querido y por el contrario consideras que nadie te toma en cuenta, o si estás triste, quiero decirte algo que tal vez te reanime, ¡Para Dios tú eres lo mejor! Y el desea que lo sepas, así lo confirman varios pasajes bíblicos que nos hablan de lo que a Dios le agrada y que nosotros tenemos; uno de los textos que más me gusta es el de Daniel 10:5-11 donde se narra cuando el propio Daniel tuvo la visión, desfalleció y cayó a tierra, pero un mano lo tocó y le dijo: “…Daniel varón muy amado…”  ¿Se imaginan a Dios diciendo: Javier, varón muy amado? ¡Que precioso sería! Ahora bien, tengo una muy buena noticia, ¡Porque ya lo hizo! Juan 3:16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” ¡Ves cómo ya lo hizo! Este texto del que hacemos referencia lo afirma, “porque de tal manera amo Dios al mundo…” y tú estas entre todos ellos, así que para ÉL, somos muy amados, no solamente me lo dijo a mí, sino también a ti, ¿Quieres saber más?

 

En el libro de Génesis se encuentra el momento en que Abel y Caín traen ofrendas a Dios, pero cuando los dos ofrecieron, no miro con agrado a Caín ni la ofrenda suya, ¿Por qué? ¿Qué fue lo que hizo mal? Por el contexto podemos decir que fue la actitud de él, pues era malo, pero no solo eso, pues la ofrenda de Abel ha sido más especificada, se nos dice que trajo de los primogénitos (Génesis 4:4) y de lo mas gordo de ellos, mientras que Caín sólo trajo del fruto de la tierra, ¿Qué lo hizo diferente? Dicha discordia estriba en dos rasgos que son: por un lado la actitud de Abel; y por el otro, las primicias. Así es, a Dios le gustan estas, en esta frase va la idea de que las primicias es decir los primogénitos, son lo mejor. Así que Abel trajo de lo mejor de sus animales, y eso a Dios le agrado, pero lo interesante es cuando Apocalipsis 14:4 dice que los redimidos, son primicias, esto es nosotros, los que hemos sido redimidos por Cristo. “…Estos son los que siguen al Cordero por dondequiera que va. Estos fueron redimidos de entre los hombres como primicias para Dios y para el Cordero;Aunque la palabra primicias era usada para los primeros frutos de la cosecha, con el tiempo empezó a levar la idea de que las primicias era lo mejor de dicha cosecha. En el primer siglo Roma pudo haber clasificado a los cristianos como escoria, ¡Pero Dios los nominó como lo mejor, lo más excelente!.

 

Por todas estas razones debemos entender que para Dios somos lo mejor, de ahí que como tales, también debemos comportarnos, porque somos lo mejor debemos amar a nuestros enemigos, debemos también servirle con temor y temblor y vivir a la altura de esa “calidad de ser lo mejor” para ofrecernos a Dios a través de Cristo, como ofrenda aceptable.

 

Hermano, Dios te ama, y lo a dicho y demostrado al haber entregado a su Hijo por nosotros; te compró y me compró, y a través de Jesucristo nos convirtió en primicias, ahora somos lo mejor; ahora nos toca a ti y a mí esmerarnos por permanecer así, no te contamines, no ensucies tu vida, recuerda que ahora eres propiedad de Dios, ¿Hay algo más importante para tu vida que eso? Dios te bendiga.

 

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No seas áspero con ella

Por: Javier Barajas Jiménez

 

Las lágrimas de una mujer inundan su rostro, ella está sufriendo por la actitud de su marido, cada día se siente más sola, el hogar se ha vuelto frió y no hay esperanza de que su  esposo cambie.

La tristeza que se produce por la ruptura de un matrimonio es enorme, y es a tal manera, que no sólo alcanza a los familiares más cercanos, sino aun repercute sociedad misma. Hijos que se vuelven delincuentes, drogadictos, o tienen marcadas tendencias suicidas; están desamparados en las calles o con familiares que ya los tienen como una carga en su hogar; al recibir tanto maltrato, pronto producirán lo mismo o posiblemente cosas peores. Son muchas las razones por las que un matrimonio se destruye, sin embargo, en esta ocasión solamente consideraremos la falta de obediencia a uno de los mandamientos.

Pablo cuando escribe a los hermanos de Colosas les  habla de algo que no era muy común en la sociedad, el hombre trataba a la mujer como un objeto, muchas de ellas no tenían derechos, él podía hacer con ella lo que quisiera, pero Pablo después de ordenar que les amen agrega “…Y no seáis ásperos con ellas.”

Cuando la falta de amor es evidente sólo podremos ver maltratos de un cónyuge hacia el otro, pero ¿Qué significa esta peculiar frase que encontramos en Colosenses 3:19?  “Maridos, amad a vuestras mujeres, y no seáis ásperos con ellas.” Otra versión traduce así:

“19 Y ustedes, los esposos, deben amar a sus esposas y no maltratarlas.” (BLS)

La segunda versión que hemos citado amplía nuestra forma de entender este mandamiento, ya que a diferencia de la Reina Valera, esta traduce “no maltratarlas”. Pero para tener una mejor comprensión veremos el vocablo griego de donde proviene y que es PIKRANO que significa ser amargo, áspero. A su vez esta palabra se deriva de la raiz pik-, que significa cortar, pinchar. De tal manera que también tenemos otra versión que traduce: 

 “19 y vosotros, maridos, amad a vuestras esposas y no les amarguéis la vida.” (CST)

Este texto está hablando de algo que el marido puede hacer para amargarle la vida a su esposa, y por lo tanto habrá de detener esa actitud.

Hay dos formas de ser ásperos o amargar a la esposa, la primera es con palabras, maltrato emocional, menosprecio a sus cualidades y todo aquello que le dañe; muchos son los hombres que sólo sirven para ridiculizar a sus esposas, al grado de no importarles si hay personas presentes cuando esto hacen, tales expresiones las conocemos bien, por lo comunes que son: “no sirves ni para hacer de tragar”, “buena para nada” etc. Les gritan delante de la gente y ellas terminan sintiéndose que en verdad no sirven para nada, que son solamente basura.

La segunda de estas formas es el maltrato físico, son mujeres que son golpeadas constantemente, y muchas de las veces sin razón aparente, (aunque no existe razón que justifique los golpes). En la actualidad se ha incrementado el número de muertes de mujeres debido a las tremendas golpizas recibidas. Pablo nos habla de esta clase de hombres en Romanos 1:31 los tales son: “necios, desleales, sin afecto natural, implacables, sin misericordia;” (énfasis agregado)

otra cosa que contribuye para amargarles la vida es la carencia de sustento y la falta de responsabilidad que hay en muchos hombres en proveer para su casa (1ª Ti. 5:8) “porque si alguno no provee para los suyos, y mayormente para los de su casa, ha negado la fe, y es peor que un incrédulo.” Cuantas veces vemos que ellas tienen que andar pasando vergüenzas en tener que pedir fiado por la irresponsabilidad de sus maridos, y todo esto les produce una vida triste; pero a tales hombres y también a los que están olvidando este mandamiento,  dice Dios, ¡no seáis aperos con ellas!  

Cuanto bien puede hacer el hombre a su esposa cuando obedece este mandamiento, es tiempo de que analices tu proceder y que preguntes a tu esposa, ¿Te he amargado la vida? Y al escuchar la realidad (cualquiera que esta sea) te enfrentes con la verdad y cambies de manera de ser, todo aquello que sea desapacible al gusto o al oído puede amargar a tu esposa.

¿Eres áspero con tu esposa? Si es así, será momento de remediarlo.

 

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¿Por qué está triste tu rostro? 

 

 

Nehemías, un hombre de Dios, al parecer del pueblo de Israel de los que nacieron cuando estaban bajo el dominio de los persas. En Nehemías 1:11, se nos dice que él era copero del rey, y en 2:1 nos relata que uno de esos días en que él le llavaba el vino y lo servía al rey, llama la atención al rey el semblante que Nehemías mostraba ante él y es por tal motivo que Artajerjes procedió a preguntarle: ¿por qué está triste tu rostro?; pues nunca  Nehemías había estado así delante del rey (2:1).

 

Nehemías no estaba enfermo físicamente (2:2) pues el rey se lo menciona y a pesar de que Nehemías quería ocultar el dolor que traía internemente, con su semblante lo exteriorizaba; es por eso que el rey le dice a Nehemías que lo que él tiene es un quebrantamiento de corazón (2:2b). Sin duda alguna, Nehemías estaba pasando por un momento de depresión y, había algo que se lo estaba causando.

 

I.- ¿QUÉ ES LA DEPRESIÓN?

 La depresión se define en los diccionarios como: el estado de abatimiento que imposibilita a la persona para realizar cualquier cosa; y se caracteriza por una profunda tristeza inmotivada que puede ser física o mental. Tomando en cuenta esta definición, entendemos que Nehemías realmente estaba pasando por una depresión (lea 1:4).

 II.- ALGUNO PROBLEMAS QUE CAUSAN LA DEPRESIÓN.

Los problemas que causan la depresión son muy variables, pueden ser desde que a una persona no se le tome en cuenta el consejo que dijo, de que se le ignore su opinión en cuanto a algo, hasta problemas muy fuertes como la pérdida de familiares; seres queridos, la destrucción o pérdida de cosas muy valiosas y estimadas para uno. En Nehemías había dos cosas que le causaron la depresión; la primera cosa era que le preocupaba el bienestar de sus hermanos, y la segunda cosa era su ciudad, le preocupaba mucho cómo había quedado la casa de sus padres (1:3; 2:3).

 

 

III.- EL PELIGRO DE ENTRAR EN LA DEPRESIÓN.

     Como ya lo dijimos anteriormente y vimos, la depresión nos hace entrar en un estado de no hacer nada mas que estarse lamentando a tal grado que nos hundimos en ella y no buscamos la solución. Si no buscamos la solución al problema, las consecuencias pueden ser muy graves, a tal punto de que podemos desear la muerte. Mire lo que Nehemías hizo, mire lo que le causó a él: se sentó, lloró y así estuvo por algunos días (1:4) y no solo eso, sino que además, no quería comer (1:4) ¿grave verdad? ¿Recuerda a Judas Iscariote después que entregó a Jesús? Le remordió en la conciencia lo que había hecho y no buscó al Señor para que le perdonara, sino que en su desesperación compró un lugar con el dinero que le pagaron y se ahorcó. Hay otro ejemplo más, es el de Ahitofel, quien era consejero de Absalón (2º  Sam. 17) quien, al escuchar de Absalón la negación de su consejo y dándole prioridad al consejo de Husai arquita (v. 14) arregló su burro, se fue a su casa, la arregló y después de ello, se ahorcó (v. 23). Por el simple hecho de que no fue aceptado su consejo se deprimió tanto que no quiso vivir más.

¿Qué hay en nuestros días?, ¿acaso ha cambiado algo?, ¿acaso ya no pasan las personas por la depresión?, ¿qué hay de los cristianos hoy día?, ¿será que nosotros los cristianos estamos libres de sufrir una depresión? La respuesta exigida es ¡NO! También los cristianos estamos expuestos a ello; quizás algunos ya hemos vivido uno de esos momentos en que queremos olvidar todo lo que hemos realizado, hemos pensado en dejar todo e ignorar lo que sucede en nuestro alrededor, es más, hasta olvidarnos del que nos rescató del pecado y hasta abandonar las actividades de la iglesia.

     Ahitofel decidió ahorcarse y terminar con su vida por el simple hecho de que no hicieron caso a su consejo. ¿Qué pasa con el cristiano? Hoy día hay muchos cristianos “Ahitofeles” que por el simple hecho de que no se nos toma en cuenta nuestra opinión, decidimos ahorcarnos y morir espiritualmente, entramos en un estado de no hacer nada, solo venir y sentarnos a escuchar la predicación y salir rápidamente sin saludar a nadie al terminar el servicio; después de un tiempo decidimos ya no asistir, pues pensamos que ya no tiene caso ir porque ahí hay puros problemas; no dándonos cuenta que somos parte del problema.

 Esto es lo que causa la depresión, no nos deja ver que somos parte del problema y que tenemos, quizás la solución para ello; no nos damos cuenta que somos nosotros mismos quienes nos estamos ahorcando y tal vez ahorcando a otros con nuestra actitud.

 

 

IV.- ¿CUÁL ES LA SOLUCIÓN AL PROBLEMA?

    ¿Qué debemos hacer ante la depresión? ¿cuál es la solución a este estado que nos provoca desánimo hacia las cosas de Dios? La solución nos la da Dios a través de Nehemías, mire lo que él hizo en el versículo 4 del capítulo 1. No solo lloró, no solo ayunó y no solamente se quedó sentado sin hacer nada sino que, primero, reconoció que era parte del problema que le causó la depresión. Aunque él no tuvo que ver directamente, indirectamente era parte del problema. Segundo; reconoció que era Dios el único que podía ayudarlo y sacarlo del problema. Tercero, oró a Dios pidiéndole perdón no solo por los hijos de Israel, sino también por él mismo, pues se consideraba arte del problema y reconoció que no había pecado contra nadie mas que contra Dios. Note que Nehemías no era parte del problema directamente, sino que con su actitud se hizo parte del asunto, esto es muy importante pues hoy día nosotros no podemos ser parte del problema directamente, pero sí en forma indirecta y con esto no ofendemos a los hermanos sino a Dios.

     ¿Qué debemos hacer entonces? Debemos: Primero, reconocer que estamos o que tenemos este problema, y que somos parte directa o indirectamente de él. Segundo, una vez que reconocemos el problema, debemos levantarnos de ese estado en que estamos; no quedarnos así pues de lo contrario moriremos espiritualmente. Tercero, ya que reconocimos el problema y nos levantamos de ese estado, debemos orar a Dios reconociendo que él es el único que nos puede ayudar y pedirle perdón si hemos pecado y pedirle que nos ayude a salir de esa depresión, de ese problema, y no pedir solo por uno mismo sino también por aquellos que están involucrados, por aquellos que nos causaron la depresión y seguir adelante en el camino de Dios.

CONCLUSIÓN:

Hemos visto lo que Nehemías nos enseña a cerca de la depresión, hemos visto qué debemos hacer cuando estemos en este estado. La pregunta es: ¿esta usted en este momento pasando por una depresión? Si así es, ¿qué está haciendo para salir de ella? ¿será un “cristiano Ahitofel” que se dejó vencer por ella y se ahorcó? ¿se dejará morir espiritualmente? O, ¿saldrá de ella encomendándose al único que puede ayudarle? La respuesta está en sus manos, Dios se la ha mostrado. Ahora de usted depende si decide salir o seguir en ella.

 Dios le ayude.

 

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¡y todo...por unos pesos!

Omar Barajas Jiménez

Hola, ¿alguna vez has escuchado esta frase? Yo creo que sí ¿verdad? Quizás hasta tú has expresado: “y todo por uno pesos” o “y todo por unos mugres pesos”. Pero déjame decirte algo que quizás no sabes sobre esta frase; es posible que pienses que esta expresión sea prácticamente nueva, pero esto no es así, dice el predicador que no hay nuevo debajo del sol, y así es, ¿Sabías tú que esta frase es antiquísima?

            Claro, la idea de estas palabras la encontramos en la Biblia, no encontramos la frase tal como la mencionamos pero, lo que queremos decir sí. Por lo regular siempre que usamos tales palabras, es para decir algo despectivamente o porque no parece que sea algo tan importante como otra cosa con la que lo comparamos, por ejemplo: la gente hace algún trabajo “chueco” con tal de ganarse uno pesos, y cuando nosotros nos enteramos de eso, decimos esta frase.

            Pues la misma idea está en la Biblia, mire por ejemplo, la historia de José “el Soñador” del que leemos en Génesis 37, donde se narra cuando él es vendido por sus hermanos a unos mercaderes, por la cantidad de 20 piezas de plata (37:28). Ellos no pensaron en el daño que causarían con esto, sino que, sólo pensaron en sacar provecho de su hermano.

            Este hecho trajo como consecuencia, sufrimiento para su Padre Jacob, pues él le amaba mucho, tanto que al recibir la noticia de que ellos le dieron de que José había sido devorado por algún animal (37:33), -lo cual no era cierto- Jacob, no quería saber nada ya, pues solo deseaba morir y no aceptaba ningún consuelo (37: 34, 35), “y todo esto, por unos cuantos pesos”.

            Pero no es el único caso, qué decir del Joven rico, que primero venía con todas la intenciones de obtener la vida eterna, pero cuando Cristo le dijo, que vendiera lo que tenía y lo diera a los pobres y después le siguiera, él se puso triste y regresó a su casa, despreciando la vida eterna, por sus bienes materiales que tenía (Lucas 18:18-23), él depreció la vida eterna, lo más hermoso, y todo... por unos pesos.

            Pero, aun hay otro caso, y este quizás el más conocido, pues es el de Judas Iscariote, quien ofreció entregar a Cristo a los Fariseos y escribas, para matarle, y esto lo hizo obteniendo el jornal de un esclavo, que, en ese tiempo eran 30 piezas de plata. Él escogió ser el que entregara a Cristo para ser muerto, y no pensó en la consecuencia que le traería esto a su vida, le trajo como consecuencia, el suicidio, él perdió su vida por ganar unos pesos (Mateo 27:3-7). ¡Qué triste, verdad? Todo por unos pesos, ellos arriesgaron su vida por ganarse unos pesos, judas perdió su vida por unos pesos, el rico perdió la vida eterna por unos pesos.

            Pero aún hay algo más triste en nuestros días, y es que muchos hermanos están poniendo en juego su vida por ganarse ¡unos pesos! Sí mi hermano, muchos cristianos, tal vez sin darse cuenta algunos y otros sí, ponen en peligro su vida eterna, ¿cómo es esto? Sencillo, Unos hermanos trabajan en cosas “chuecas” con tal de ganarse unos pesos, otros hermanos que tienen negocios propios que Dios les ha dado, prefieren faltar a la reunión de la iglesia, para abrir su negocio y ganarse unos pesos. –como si con esos pesos se hicieran ricos- Otros, tienen negocios en los cuales venden cervezas y cigarros, y lo hacen para ganarse unos pesos más, no tomando en cuenta con esto que están vendiendo enfermedad a las personas y algo más grave, que están comercializando el pecado, ¿acaso no es pecado tomar cerveza? ¿acaso no es pecado fumar cigarro? La Biblia enseña claramente que nuestro cuerpo es el templo del Espíritu Santo 1ª Corintios 6:19-22.  Pero eso no es todo, sino que unos no se ganan unos pesos sino que gasta unos pesos comprando algunos cigarros, comprando alguna cerveza etc. ¿Sabías hermano, que la cerveza contiene una parte de la marihuana, la cual ocasiona que la persona se haga adicta a esa bebida? Si hermano, muchos hermanos que venden o ingieren cerveza están comercializando con el narcótico y sin saber, se han convertido en unos narcotraficantes a menor escala.

            Y todo esto... por unos pesos.

Hermano, ¿tienes algo que ver con esto? ¿tú que tienes algún negocio, comercias aún con esto con tal de ganarte unos pesos de más? ¿haces trabajos chuecos por ganarte unos pesos? ¿gastas algunos pesos en cigarros o cerveza? ¿Has pensando que al hacer esto, estás pecando contra Dios y por lo tanto estás poniendo en juego tu vida eterna que Dios te a dado? Sí, ¡date cuenta que la puedes perder si sigues en eso!  Hoy que puedes enmendar el error, hazlo, pues cuando el Señor venga y estés ante su presencia él te diga que no puedes estar con él por ese pecado, tú tengas que decir: “Perdí ese privilegio que Dios, en vida, me dio...”

 

 

“Y todo... por unos mugres pesos”

“He aquí, yo vengo pronto; retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona.”

 

 

 

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¿Entiendes lo que lees?

Por: Omar Barajas Jiménez.

maro_b_j@hotmail.com

 

     Cuando leemos en el libro de los Hechos el relato de Felipe y el eunuco, encontramos esta pregunta que Felipe hizo. Algunos hermanos han tomado esta pregunta y la recomiendan como una buena manera de introducirse a una persona para compartirle el evangelio, eso es muy buena opción, pero creo que dentro de sí esta pregunta, aunque a veces la veamos muchos como algo insignificante, tiene mucho que enseñarnos. Antes que Felipe se acercara al eunuco para compartirle el evangelio, la razón por la que Felipe le preguntó es porque el eunuco iba leyendo al profeta Isaías, iba leyendo palabra de Dios y por la pregunta que Felipe le hace, nos damos cuenta que él no entendía lo que leía, por eso expresa más delante: ¿Y cómo podré, si alguno no me enseñare? A lo que procede Felipe a hacerlo.

            Esta pregunta nos hace notar que es de vital importancia que entendamos lo que leemos, ¿si usted va por un lugar y de pronto encuentra un letrero que dice: “Peligro, no camine por esta zona, puede morir” si usted entiende lo que ese letrero dice, de seguro que no seguirá caminando por esa área. Para los que se encargaban de leer la ley de Dios a los judíos, era de gran importancia que estos entendieran lo que Dios les decía que hicieran, de tal manera que explicaban la ley de manera que ellos la entendiesen, esto lo vemos en Nehemías 8:8 que dice: “Y leían en el libro de la ley de Dios claramente, y ponían el sentido, de modo que entendiesen la lectura” ¿Por qué esa importancia en que entendieran? Porque si no entendían no podían obedecer a Dios y harían lo que ellos quisieran hacer.

            ¿Hay consecuencias si no entendemos cuando leemos la Biblia? Claro que sí. El apóstol Pedro nos dice algunas de ellas en su segunda carta, capítulo tres, versículo 16, donde comenta acerca de las cartas del apóstol Pablo que dice: “casi en todas sus epístolas, hablando en ellas de estas cosas; entre las cuales hay algunas difíciles de entender, las cuales los indoctos e inconstantes tuercen, como también las otras Escrituras, para su propia perdición”  La primera consecuencia que encontramos aquí es que si no entendemos lo que leemos, lo podemos torcer y podemos perdernos. El apóstol nos dice que hay cosas difíciles de entender. Otra cosa interesante que Pedro nos dice es que si no entendemos es porque somos inconstantes en la lectura de la palabra de Dios. Cuando los judíos entendían lo que se les leía, recibían bendición de Dios si no lo hacían recibían lo contrario. La razón de que haya hoy día tantas iglesias es porque no entienden lo que leen en la palabra de Dios.

            ¿Hay bendición cuando entendemos lo que leemos en la Biblia? Por supuesto que sí, cuando entendemos lo que leemos, crecemos espiritualmente, pues nos vamos perfeccionando, vamos caminando hacia la perfección, somos preparados para realizar toda buena obra; ¿recuerda lo que dice en II Timoteo 3:16, 17? Cuando entendemos lo que leemos, estamos siendo instruidos en justicia, siendo corregidos y redargüidos.  Cuando el eunuco entendió lo que leía, recibió la bendición más grande, la salvación de su alma, quizás usted ya tenga esta bendición, pero puede seguir creciendo en su vida espiritual, siempre y cuando usted entienda lo que lee, ahora, esta pregunta es para usted ¿entiende lo que lee? ¿Porque no? Tal vez porque es inconstante en la lectura de la Biblia, tal vez porque no hay quien le explique, o simplemente porque no lee. La invitación que le hago es a que cuando lea su Biblia, luche por entender, si usted hace esto recibirá grandes cambios en su vida.

 

¡Qué maravilloso es entender lo que la Biblia dice!

 

 

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¡SE BUSCAN!

Omar Barajas Jiménez

 

 

 

Se buscan siervos de Dios que quieran contribuir al crecimiento de la iglesia (Lucas 19:10).

 

Requisitos:

Ser cristiano (Mr. 16:15, 16; Hch.2:38;), ganas de servir a Dios (1ª Cor. 9:16), edad la que sea (Jueces 6:15, 16), si no tienes facilidad de palabra no importa (Ex. 4:10-12), que estén dispuestos a compartir un tiempo de su vida al servicio de Dios (Lc. 9:57-62), con miras a ver la iglesia creciente (Mr. 4:30-32; Fil. 3: 13, 14)

 

Lograr el propósito de la iglesia (Mt. 28:18-20), predicar el evangelio solamente (Mr.16:15, 16; 2ª Cor. 5:18-20; 1ª Cor. 15:1-4; Rom. 1:16, 17), estar dispuestos a entregar su vida al servicio de Dios (2ª Cor. 5:16, 17; Lc. 9:62; Gál. 6:17; Fil. 3:8), Entregados a la oración (Lc. 18:1; 1ª Tes. 5:17), entregados a la meditación de la Palabra de Dios (Jn. 5:39; St. 1:25; 2ª Tim 3:15-17; Mt.4:4)

 

Que sientan la necesidad de rescatar almas perdidas en el pecado (Mt. 9:35-38; Rom. 10:1; Hch. 26:28, 29), ya sean amigos, vecinos, hermanos, familiares etc. Los cuales se encuentran sin Cristo y sin Dios (Ef. 2:1, 5, 12) por no haber creído a Cristo (Jn. 3:16, 17), por tal razón están perdidos y caminan hacia la ira de Dios (Jn. 3:36) y su destino final será separación eterna de Dios en el lago de fuego (2ª Tes. 1:6-9; Ap. 20:15). Hombres que estén dispuestos a sufrir por Dios (1ª Ped. 4:16; 2ª Tim. 3:12; St. 1:2; Mt. 5:11, 12; Ap. 2:10)

 

¿Quieres trabajar? ¿No sabes cómo hacerlo? ¿No sabes qué decir? No te preocupes, nosotros te capacitamos, solo tienes que tomar la decisión de servir a Dios, acércate a mis siervos y diles que tú eres uno de esos siervos que ando buscando, que quieres ser uno de esos siervos que se andan buscando que quieres prepararte y quieres ser parte de los que comunican el mensaje que ha cambiado la vida de muchos y la tuya, y ha traído la salvación a todos, el evangelio.

 

Ofrezco:

Una mejor manera de vivir aquí en esta tierra, y en la venidera, la corona de justicia (2ª Tim. 4:7, 8), además lo mejor de todo lo que puedas imaginarte... ¡LA VIDA ETERNA CON DIOS! (Mr. 10:28-31; Mt. 25:31-46; Ap. 20:11-15; 2:10;).

 

En ningún otro lado encontrarás lo que yo te ofrezco, eso te lo garantizo. ¿quieres integrarte?

Interesados:

Comunicarse conmigo en Oración y con los siervos de la congregación local, para ser capacitados. Horario: el que tú elijas, siempre estoy dispuesto para atenderte, comunícate lo más pronto posible.

 

ATTE.

 EL SEÑOR JESUCRISTO.

       Quien murió por tí.

 

 

 

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¿Te ha cantado el gallo?

Omar Barajas Jiménez

 

 

 

 ¡Hey!, si tú... ¿alguna vez te ha cantado el gallo? No, de verdad, es una pregunta sincera, no es broma, mucho menos un juego; tal vez nunca te habían hecho esta pregunta y por eso te suene raro. Has de contestar: “pues no me ha cantado el gallo porque yo vivo en la ciudad y en la ciudad no hay animales –de esa especie- en las casas.

            Por lo general, creemos que el canto del gallo es para anunciarnos que está comenzado el claro del día; pero al hacerte esta pregunta, no me estoy refiriendo a eso.

¿A qué me refiero? Al hecho que sucedió con el apóstol Pedro en Lucas 22:33, 34. Donde Pedro, después de que el Señor le anunció que iba a ser zarandeado por Satanás, Pedro contesta firme y confiadamente que lo seguiría no solo a la cárcel sino también a la muerte:

“El le dijo: Señor, dispuesto estoy a ir contigo no sólo a la cárcel, sino también a la muerte”

            Bonitas palabras, saber y escuchar que uno está dispuesto a dar la vida por alguien, saber que hay alguien que se interesa por uno, pero como dice el dicho: “las palabras se las lleva el viento”, parece que esto le sucedió a Pedro, pues el Señor le contesta que el gallo le cantaría. ¿por qué el gallo le iba cantar a Pedro? Porque antes de que el gallo le cantara, Pedro negaría tres veces al Señor; negaría tres veces que anduvo con Cristo.

            Leemos en Marcos 14:31 –texto paralelo a Lucas 22:33, 34- que aún después de que el Señor le dijo a Pedro que lo negaría él siguió insistiendo que no lo negaría pasara lo que pasara, que él estaba dispuesto a dar su vida con tal de no negarle; pero parece que pronto se le olvidó lo que él había dicho; porque después que prenden a Jesús, Pedro lo sigue de lejos (Lc. 22:54) con temor a que lo fueran a descubrir.

            Ya estando en el patio donde encendieron el fuego, Pedro se sentó entre los demás para calentarse (Lc.22:55), pero en ese momento –en que estaba sentado- fue identificado de que andaba con Jesús y en ese momento lo negó la primera vez (Lc. 22:56, 57). Un poco después lo reconoció otra persona y él volvió a negarle (Lc 22:58); como una hora después volvió a negarle y así se cumplió la tercera vez que le negaría, la cual, anunció Cristo antes, y mientras él le negaba la tercera ocasión, el gallo cantó y Pedro se acordó de las palabras del Señor (Lc. 22:61).

            Nuevamente te pregunto: ¿te ha cantado el gallo? En otras palabras: ¿has negado al Señor? Pedro, después que negó al Señor tres veces, el gallo le cantó... ¿cuántas veces te ha cantado el gallo a ti? ¿cuántas veces has negado al Señor antes de que el gallo te cante?

            Es posible que muchas, ¿verdad? No permitas que el gallo te siga cantando, mejor confiesa a todo mundo que Jesús es el Señor de tu vida, que él te ha cambiado, que él te ha dado la vida eterna y quiere dársela también a los demás, ¿lo harás? ¿confesarás a Cristo ó el gallo te seguirá cantando, es decir, lo negarás?

Recuerda que:

“A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos. Y a cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también le negaré delante de mi Padre que está en los cielos.”  Mt. 10:32, 33

 

 

 

 

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Amén, amén

Ha llegado otro domingo más, los hermanos llegan animados, esperando con ansias el momento de los cantos para expresar el gozo. Por otro lado, el hermano que dirige toma su lugar y abre el servicio saludando con un: “Dios les Bendiga hermanos”, muy apenas se escucha el “Amén” en contestación al saludo. En las acciones de gracias que algunos hermanos expresan, se escapa uno que otro “amén” en manifiesto de gratitud por lo que han dicho los que pasaron al frente.

 

         Ha llegado el momento que los hermanos estaban esperando... el momento de los cantos, de pronto, por aquí y por allá se comienzan a escuchar los “amenes”, sigue así durante los cantos...

 

         Se deja el lugar al hermano del devocional, él saluda con un “Dios les bendiga” y, como contestación, solo se oye un murmullo... El predicador comienza a levantar su voz y de pronto se escucha a gran voz un “Amén” con el cual se asiente lo antes expresado en el sermón...

         De pronto el predicador dice: “Hermanos... Satanás está entre nosotros y nos acabará”, en ese preciso instante se pone uno en pie desde una de las bancas de atrás y dice: ¡Amén, gloria a Dios!, y los hermanos –junto con el ministro- voltean a verlo sorprendidos de lo que ha dicho...

 

¿Le parece familiar esta escena? Es lo que estamos viviendo en nuestros servicios en los cuales se habla de la Palabra de Dios, tal parece que muchos de los hermanos y aún en la mayoría de las denominaciones, se está perdiendo el significado que tenía –y tiene-esta palabra.

 

¿DE DÓNDE VIENE LA PALABRA AMÉN Y QUÉ SIGNIFICA?

Esta Palabra no es más que una transliteración (palabra no traducida) que nos viene del Hebreo y del Griego, idiomas en que se escribió la Biblia, y se refiere a firmeza, dependencia, durabilidad, continuidad; estar seguro, afirmar la verdad, en otras palabras, significa: “que así sea”.

 

EL USO DE ESTA PALABRA EN LA BIBLIA.

         En el Antiguo Testamento esta palabra es usada 25 veces y se utiliza en ocasiones solemnes, para confirmar algo solemne que se está pronunciando, sea una bendición o una maldición. Por ejemplo: en Dt. 27:15-26, el pueblo de Israel fue instruido a responder con su Amén cada vez que una maldición fuese proferida en el Monte Ebal: “Y todo el pueblo responderá y dirá “¡amén!”. En Nehemías 8:6, en un momento de alabanza, mientras Esdras estaba bendiciendo al Señor, el Pueblo dijo: Amén.

         En el N. T. La palabra se utiliza 126 veces y es utilizada de la misma manera que en el A. T. Solo que aquí es más utilizada por el Señor Jesús cuando comenzaba y terminaba algunos de sus discursos. (En verdad, en verdad es la traducción en la Biblia).

 

¿DEBEMOS PRONUNCIAR UN AMÉN...CÓMO?

         ¡Claro que debemos pronunciarlo! Y no uno solamente sino todas las veces que sea necesario  y que lo sienta más que nada el que lo dice. El amén lo debemos expresar por ejemplo:

1.     Cuando un hermano nos dice “Dios te bendiga” (nosotros deberíamos responder: Amén) porque el hermano nos desea que Dios nos bendiga y nosotros decimos con el amén que “así sea”.

2.     En las oraciones. Siempre y cuando estemos de acuerdo con lo que ha dicho el que nos dirige en la oración.

3.     Después de la lectura Bíblica. Esto lo encontramos muchas veces el la palabra de Dios.

4.     En las acciones de gracias. Cuando los hermanos nos saludan y expresan una bendición que comparten a nosotros, nosotros deberíamos contestar con un ¡Amén!.

5.     Cuando se glorifica a Dios. Cuando se dice una de las maravillas o se hace notar el poder de Dios, nosotros debemos responder ¡Amén! Esto lo encontramos en Apocalipsis, cuando se dice que al cordero sea la gloria, la honra, el poder y la sabiduría, por los siglos de los siglos amén.

6.     En las alabanzas. Cuando una de ellas expresan gratitud o resaltan los atributos de Nuestro Dios.

En todo esto nosotros debemos utilizar el Amén. Pues es el uso correcto. Así que, hermano, tienes mucho por qué decir amén, que no te dé pena el expresarlo si otros hermanos no lo hacen, no tengas miedo de que te confundan con un Pentecostés, simplemente porque dices amén.

         ¿Quieres hacerlo? Desde este momento lo puedes poner en práctica esto que has aprendido, sé uno de los que colaborarán a que este día sea de bendición y de edificación para todos, expresando el ¡AMÉN! Cuando se requiera, aunque los otros no lo hagan... ¿Lo harás?

Elaborado por: Omar Barajas

 

 

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¡Bienaventurado el que lee!

 

Por: Omar Barajas Jiménez.

maro_b_j@hotmail.com

           En el libro del Apocalipsis, hay por lo menos siete bienaventuranzas distinguidas, y la primera de ellas se menciona en el primer capítulo, el versículo tres, que dice en su primera parte: “Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía,...

 

            Lo que llama mucho la atención de este pasaje, es que en la primera parte dice que es bienaventurado el que lee, la palabra “bienaventurado” quiere decir “dichoso”, “feliz”,  en otras palabras, el apóstol Juan dice “dichoso”, “feliz”, el que lee. La pregunta que podemos hacernos es la siguiente: ¿Por qué es bienaventurado el que lee?

 

            Cuando el apóstol Juan escribe esto, él está teniendo en cuanta a los hermanos de ese tiempo, y dentro de sí, el pensamiento judío. Cuando los judíos se reunían en las sinagogas para escuchar las Escrituras, solamente había una persona elegida para darle lectura a ellas; de entre tantos que se reunían, sólo uno era privilegiado de tener en sus manos las Escrituras, de tener en sus manos la palabra de Dios y poder leerla. Esta persona se sentía dichosa de poder ser ella quien transmitiera las palabras de Dios, se sentía feliz por ser quien diera lectura a las Escrituras, cosa que no cualquiera podía hacerlo. Es por esto que el apóstol Juan escribe “Bienaventurado el que lee”, ahora ya no era solo una persona la que podía leer la palabra de Dios, sino cada cristiano podía hacerlo al leer el Apocalipsis.

 

            La pregunta para usted que está leyendo este artículo es ¿está siendo bienaventurado? En otras palabras ¿está leyendo la palabra de Dios? Los cristianos del primer siglo no contaron con la bendición tan grande que usted y yo contamos, la de tener en nuestras manos la Biblia, ellos no tenían a su alcance todos los libros, ellos no podían gozar de tomar su Biblia a la hora que quisieran como usted y yo gozamos, lo triste de ello es que pocas veces la tomamos para leerla, llega el Domingo y tomamos nuestra Biblia, llega el día del estudio y tomamos nuestra Biblia, pero ¿cuántas veces la tomamos para leerla por nuestra cuenta? Muy pocas ¿verdad?

 

            ¿Quiere recibir esta bienaventuranza que el apóstol Juan menciona? Lea la palabra de Dios, recuerde que por la palabra de Dios crecemos espiritualmente, así que le invito a que lea su Biblia si quiere hacer suya esta bienaventuranza. Lea la Biblia y guarde, es decir, practique lo que Dios le pide ¿por qué? Porque el tiempo de su venida está cerca.

 

            Recuerde... ¿quiere ser bienaventurado?   ¡Lea su Biblia!

 

 

 

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¿En quien confiar?

Omar Barajas Jiménez

 

 

Los siguientes textos de la Palabra de Dios, nos enseñan que no debemos confiar en las siguientes cosas para guiarnos con Dios y estar con él.

 ¿En el corazón? ¡NO! Porque:

“Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?” Jer. 17:9. En cuestión de fe, no podemos confiar en lo que nos dice nuestro corazón, si queremos agradar a Dios.

 ¿En los hombres? ¡NO! Porque:

“Así ha dicho Jehová: Maldito el varón que confía en el hombre, y pone carne por su brazo, y su corazón se aparta de Jehová” Jer. 17:5. Este versículo nos enseña que, si queremos agradar a Dios y encontrar la verdad de él, no debemos poner nuestra mira primero en los hombres

¿En nuestros pensamientos?

“Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos...” Isaías 55:8 “Jehová conoce los pensamientos de los hombres, Que son vanidad.” Sal. 94:11

 ¿En lo que aparentamos ver?

“Viéndole ellos andar sobre el mar, pensaron que era un fantasma, y gritaron; porque todos le veían,...” Marcos 6:49, 50 La palabra “apariencia” significa entre otras cosas: lo que parece ser y no es. Es por esta razón que no debemos confiar en lo que a primera vista vemos. Len el versículo 50 de Marcos 6, la palabra “veían” es traducción de la palabra griega: “dokeo” y significa: suponer, pensar, formar una opinión, que puede ser correcta o incorrecta. Esto nos indica que los apóstoles formaron una opinión basada en lo que veían a primera vista, pero no era correcto lo que habían pensado sobre lo que vieron.

 

ENTONCES, ¿EN QUÉ DEBEMOS CONFIAR?

 La única fuente confiable en la que debemos poner nuestra fe si queremos agradar a Dios, nos la dicen los siguientes textos, léalos con atención.

 En el Señor Jesucristo

Hebreos 1:1-3.

 En la Palabra de Dios.

Juan 12:44-48

 Debemos hablar conforme a la Biblia.

1ª Pedro 4:11.

Debemos sujetarnos a lo que ella dice y no pensar más de lo que está escrito.

1ª Corintios 4:6

 Debemos confiar en el conocimiento que recibimos a través de su palabra y no en las apariencias.

2ª Corintios 5:12.

En conclusión, la única fuente de confianza para agradar a Dios, es la que encontramos en su Palabra, el Nuevo Testamento.

 

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¿Por qué me contesta el

santo al que le pido?

Omar Barajas Jiménez

 

Algo que ha llamado mucho mi atención, y no solo la mía, es la pregunta que muchos nos hemos hecho y ahora la estamos considerando, que es: ¿por qué si yo le pido a un santo (cualquiera que sea) él me responde lo que le pido?. Algo que debemos considerar es que no siempre recibimos lo que pedimos.

 

La razón que he encontrado en la Biblia, que es la palabra de Dios, es la siguiente: Muchas personas que tienen diferentes creencias, le piden a sus “santos” o “ídolos” que son sinónimos (sinónimos, según se enseña en la iglesia católica) estas dos palabras. Por ejemplo: un budista, cuando necesita algo se lo pide a Buda; un mahometano, se lo pide a Mahoma; un Católico le pide a San Martín, a la virgen María, a la de Guadalupe, o a equis santo, todos les piden a su santo en el que creen y muchas veces lo reciben. Cuando sucede esto, las personas comienzan a creer que ellos (los “santos”) tienen una posición más cerca del gran Dios y pueden interceder por lo que ellos piden. Pero la pregunta queda aun en el aire. ¿A caso Dios no prohíbe que consultemos a los ídolos?  ¿Pero si Dios prohíbe que consultemos a los ídolos (santos), entonces por qué ellos nos contestan?  La realidad es que cuando vamos a la palabra de Dios, nos damos cuenta que los “ídolos” o “santos”, (utilizo la palabra santo, porque así les llaman comúnmente dentro de la iglesia católica a los ídolos, pero en la Biblia no es lo mismo “santo” e “ídolo” ) no existen, sino que nosotros les damos la existencia al atribuirles cosas, lo veremos más delante esto en la Biblia. Pero la verdad bíblica es que quien nos contesta es Dios no el santo, sino Dios.

 

En San Mateo 5:45, la Biblia nos dice que Dios hace salir su sol y caer la lluvia sobre justos e injustos, es decir, que Dios da bendición tanto a los buenos como a los malos; tanto a los pecadores como a los no pecadores. En este texto aprendemos que Dios manda bendiciones tanto a los justos como a los injustos, es decir que él contesta lo que nosotros, según pedimos a otro que no es él, es decir, al que tenemos como “santo” o “ídolo”. Tal vez se preguntará ¿por qué Dios bendice a los injustos? La respuesta es que ellos también son creación de él. Aunque ellos hagan cosas que a él no le agradan, él suple necesidades porque son creación de él y él provee para toda su creación. Pero llegará un Día en el cual va a dar su paga a los que no obedecieron su evangelio e hicieron su voluntad                 (Lea 2ª a  Tesalonicenses 1:6-10.)

 

 ¿Qué es un santo?.

En 1ª a los Corintios 1:2 encontramos que los santos son los que conforman la iglesia de Dios, es decir, todas las personas que han aceptado a Cristo como su único salvador. No son santos aquellos que hicieron algo bueno en su vida y murieron así, sino que son las personas que hacen la voluntad de Dios.

 

 ¿Qué es un ídolo?

Esto quizás será una sorpresa para usted, pues para los católicos el ídolo al que le piden, es lo mismo que un santo, pues así se les ha enseñado a la mayoría de ellos, pero veamos qué es lo que nos dice la palabra de Dios en cuanto a esto.

La Biblia nos dice en 1ª a los Corintios 10:19 que el ídolo no existe, los ídolos no tienen existencia real, esto nos lo dice en el versículo 20 de este pasaje. Es más, ésto es importante, el ídolo, dice el apóstol Pablo, es un demonio, esto lo dice en el versículo 20 también. Pero es importante saber a lo que Pablo se refiere aquí cuando dice demonios, pues usted pensará que un demonio es un monstruo o algo así, pues así lo aplicamos nosotros, pero los demonios a los que se refiere Pablo no son de los que nosotros conocemos. Para entender qué es un demonio en este pasaje, debemos conocer a qué le llamaban demonio los griegos.

Para los griegos un demonio era una persona que vivió muy bien en la tierra, ayudando a todo mundo y buscando un conocimiento bueno, y al morir esta persona, los griegos pensaban que por su forma de vida, ellos estaban más cerca de Dios y podían interceder por los que estaban en la tierra. Ellos levantaban una estatua de esta persona y la comenzaban a adorar, a pedir cosas y que intercediere por ellos. Esto es a lo que Pablo se refiere cuando habla de demonios. Como podrá ver, esto es el culto a los muertos en otras palabras, y también podríamos decir que es el que ahora nosotros conocemos como el “culto a los santos” dentro de la iglesia católica. Muchos católicos ignoran esto por la razón de que en realidad no han investigado esto. Usted puede buscar en cualquier libro secular que hable acerca de los griegos y comprobará que así es esto.

Podemos concluir algunas cosas aquí, que: santo no es lo mismo que ídolo; que el ídolo no existe sino que nosotros los creamos; y que Dios es quien nos contesta en realidad aunque nosotros le pidamos a un supuesto “santo” o”ídolo”.

Ahora, sabiendo esto, ¿debemos seguirle pidiendo a este “santo” o “ídolo”? La respuesta es: NO. Cristo nos enseñó a pedirle a Dios y dijo que todo lo que queramos, lo pidamos directamente a Dios y que lo hagamos en nombre de Cristo únicamente, no en nombre de un “ídolo” o “santo”, sino en el de Cristo (lea, San Juan 14:13 y 14.) ¿Por qué debemos pedir en nombre de él? Porque Cristo es el único mediador entre Dios y los hombres (lea, 1ª a Timoteo 2:5); y porque nadie va al Padre si no es por él (Lea San Juan 14:6). Usted acaba de ver que la Biblia nos muestra que debemos pedir a Dios en el nombre de su Hijo solamente y quizás usted pensará que si sigue pidiendo en nombre de un ídolo o santo, no hay ningún problema, pero la realidad es que sí hay problema, ¿cuál es el problema? El problema es que si lo hace, sabiendo que no lo debe hacer, estará desobedeciendo a Dios y como consecuencia estará pecando. ¿por qué estará pecando? Porque la Biblia dice en Santiago 4:17: “y al que sabe hacer lo bueno y no lo hace, le es pecado”. Yo creo que a usted no le gustaría estar pecando contra Dios ¿verdad? Entonces pidámosle a Dios como él quiere que lo hagamos, en el nombre de su Hijo Jesucristo. Cuando hagamos esto, estaremos obedeciendo lo que Dios nos pide.

¡Dios le Bendiga!

 

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